Uno de los lugares más mágicos de Asturias son los Lagos de Covadonga, y hacer una ruta por los Lagos de Covadonga es una de las mejores formas de conocer este espectacular rincón del Parque Nacional de los Picos de Europa.
En este artículo te cuento nuestra experiencia haciendo esta ruta por los Lagos de Covadonga, qué lugares fuimos viendo durante el recorrido y cómo nos organizamos para llegar hasta allí. También te explico las diferentes opciones para subir, ya que en determinadas épocas del año no se puede acceder en coche hasta los lagos.
Para este viaje nos alojamos en Arenas de Cabrales, una buena base para conocer esta zona de Asturias y visitar otros lugares como la Ruta del Cares o Bulnes. Desde allí nos desplazamos hasta Covadonga para comenzar nuestra visita.
Si estás preparando una visita a esta zona, aquí encontrarás toda la información que necesitas para saber cómo llegar a los Lagos de Covadonga, cómo funciona el autobús y qué ver durante la ruta.
Llegar hasta los Lagos de Covadonga requiere tener un poco de previsión, especialmente si vas en temporada de mayor afluencia. Cuando nosotros fuimos, nuestra intención era llegar en coche hasta los propios lagos, pero nada más llegar a la zona del Santuario de Covadonga nos encontramos con un puesto de control que nos impidió continuar por la carretera.
Tuvimos suerte porque fuimos bastante temprano y conseguimos aparcar en un parking gratuito cerca del Santuario de Covadonga. Si no hubiéramos encontrado sitio, nos habría tocado utilizar alguno de los aparcamientos habilitados en diferentes puntos del recorrido y continuar desde allí en autobús.
Actualmente, el acceso en vehículo privado entre Covadonga y los Lagos está regulado durante determinados días del año. Por eso, antes de ir te recomiendo consultar el calendario de acceso y, si necesitas utilizar el autobús, reservar el billete con antelación. El servicio oficial dispone de diferentes paradas y aparcamientos desde los que puedes coger el autobús hacia los Lagos.

Una de las formas más sencillas de subir a los Lagos de Covadonga es utilizar el autobús de ALSA. Nosotros cometimos el error de no preverlo y, al llegar sin billete, nos tocó esperar hasta que hubiera plazas disponibles.
Aquello nos hizo perder bastante tiempo. Llegamos por la mañana a la zona del Santuario, pero finalmente tuvimos que esperar hasta las 12:00 para poder subir en autobús. Una vez salió, tardamos aproximadamente media hora en llegar hasta los Lagos. Para la vuelta cogimos el autobús alrededor de las 16:00.
Por eso, si tienes claro cuándo quieres subir, mi recomendación es comprar el billete por internet con antelación. De esta forma puedes elegir el horario y asegurarte la plaza. Además, actualmente el número de billetes es limitado y el propio servicio recomienda reservar online para evitar esperas.
El billete de ida y vuelta cuesta actualmente 9 € para adultos, mientras que los niños de 4 a 12 años pagan 3,50 € y los menores de 3 años viajan gratis.
Otra ventaja de subir en autobús es que te olvidas de conducir por una carretera de montaña que, en algunos tramos, puede resultar bastante complicada. Además, existen diferentes puntos desde los que puedes coger el autobús, entre ellos Cangas de Onís, El Bosque, Muñigo, El Repelao y Covadonga.
👉 Consulta horarios y compra los billetes en la página oficial de Bus Lagos de Covadonga.

Otra opción para llegar a los Lagos de Covadonga es contratar un servicio de transporte privado. Cuando nosotros fuimos había empresas que ofrecían el traslado en pequeñas furgonetas y permitían contratar el servicio directamente en la zona.
Si decides utilizar esta opción, puedes contratar el transporte con antelación o preguntar allí mismo por la disponibilidad. En este último caso, suelen ir formando grupos hasta completar el vehículo.
Eso sí, antes de contratarlo conviene preguntar bien dónde te recogerán para la vuelta y a qué hora, ya que tendrás que organizar el regreso con la empresa.
Si vas en coche, ten en cuenta que aparcar puede ser uno de los principales problemas, especialmente en los días de mayor afluencia. Actualmente existen varios aparcamientos habilitados junto a las diferentes paradas del servicio de autobús, como Cangas de Onís, El Bosque, Muñigo, El Repelao y Covadonga.
Nosotros conseguimos aparcar cerca del Santuario porque llegamos bastante temprano, pero no contaría con tener esa misma suerte si vas en una fecha muy concurrida. Por eso, si tienes pensado subir en autobús, merece la pena llegar con tiempo y tener localizado de antemano el aparcamiento desde el que vas a cogerlo.
Consejo: si vas a visitar los Lagos en temporada alta, no dejaría la compra del billete para el último momento. Nosotros aprendimos la lección a las malas y perdimos varias horas esperando.
Una vez solucionado el tema de cómo llegar, toca disfrutar de todo lo que puedes ver en esta zona. La visita se divide principalmente entre el Santuario de Covadonga y la zona de los propios Lagos de Covadonga.
Nosotros dedicamos prácticamente toda la mañana y buena parte de la tarde a hacer esta ruta por los Lagos de Covadonga. El recorrido oficial parte del parking de Buferrera y es una ruta circular de unos 6 kilómetros y dificultad baja, aunque en nuestro caso tardamos algo más porque fuimos haciendo paradas, comimos junto al Lago Ercina y nos encontramos algunas zonas bastante embarradas.
Lo primero que te encontrarás al llegar a Covadonga es la zona del Santuario de Covadonga, donde merece la pena dar un paseo antes de continuar hacia los lagos.
Puedes subir hasta la Santa Cueva de Covadonga, situada sobre la conocida Fuente de los Siete Caños, y recorrer esta parte del santuario. Un poco más arriba se encuentra la Basílica de Santa María la Real de Covadonga, que también puedes visitar.
La zona no es especialmente grande y se recorre bastante rápido, pero nosotros la encontramos muy tranquila porque llegamos temprano. Además, tienes algunos restaurantes y cafeterías donde poder tomar algo si tienes que esperar al autobús.
También hay baños públicos, algo que viene muy bien antes de continuar hacia los Lagos de Covadonga. En los alrededores encontrarás además un pequeño camino junto al río que puedes recorrer dando un paseo.

Una vez que consigues subir hasta los Lagos de Covadonga, es cuando realmente empieza la parte más interesante de la visita.
Nuestro autobús nos dejó en el parking de Buferrera, que también es el punto donde teníamos que volver para coger el autobús de regreso. Nada más llegar verás que la mayoría de la gente se dirige hacia una escalera de madera que sube hacia la parte alta. Nosotros hicimos lo mismo.
Al principio puede parecer que hay bastante gente y algo de caos, pero en cuanto empiezas a caminar un poco el grupo se va dispersando. En esta zona también encontrarás un plano con los diferentes senderos que puedes hacer.
Hay un recorrido circular señalizado y diferentes opciones para recorrer los Lagos de Covadonga. Nosotros hicimos una mezcla siguiendo nuestro propio recorrido, pasando por algunos de los puntos más interesantes.

El primer punto donde hicimos una parada fue el Mirador del Príncipe de Asturias. Desde la zona de Buferrera, dejamos atrás el Centro de Visitantes Pedro Pidal sin entrar y subimos por una pequeña cuesta hasta llegar al mirador.
Al ser uno de los primeros puntos del recorrido, suele concentrar bastante gente, pero con un poco de paciencia puedes disfrutar de las vistas tranquilamente. Desde aquí tendrás una bonita panorámica de la Vega de Comeya y las montañas de los Picos de Europa.
Desde este punto tienes diferentes opciones para continuar hacia los Lagos. Nosotros volvimos en dirección al Centro de Visitantes para continuar con el recorrido.

Cerca del Centro de Visitantes Pedro Pidal encontrarás una zona con mesas de picnic y baños públicos, perfecta para hacer una pequeña parada.
Poco después llegamos a la antigua Mina de Buferrera, y tengo que reconocer que me sorprendió encontrar una antigua explotación minera en mitad de un paisaje como este.
En esta zona se extraían diferentes minerales, entre ellos hierro y manganeso, y todavía pueden verse los restos de la actividad minera. La explotación minera de la zona dejó de funcionar en los años 70 y actualmente parte de las instalaciones están acondicionadas para poder recorrerlas.

Para atravesar esta parte tienes diferentes opciones. Nosotros decidimos subir por el camino que pasa por la parte superior de la mina, aunque también puedes recorrer algunos de los espacios acondicionados de la antigua explotación.
Ambos caminos terminan llevándote hacia la siguiente parte del recorrido.
Y entonces aparece ante ti el Lago Ercina. Para mí fue el lago más bonito de los dos y uno de los momentos que más disfruté de toda la ruta.
Las vistas del lago con las montañas al fondo son espectaculares y merece la pena detenerse un rato simplemente para disfrutar del paisaje.
Muy cerca del lago hay un pequeño restaurante donde puedes comprar algo de comida. Nosotros aprovechamos para comprar unos bocadillos y comerlos junto al Lago Ercina, así que si no quieres cargar con comida durante toda la ruta, tienes esta opción.

Nosotros nos sentamos junto al lago aprovechando unas piedras, aunque el suelo estaba bastante húmedo. Y aquí viene una recomendación importante: si decides hacer lo mismo, no dejes ningún residuo ni basura. Todo lo que lleves contigo debe volver contigo.
Después de comer decidimos continuar rodeando el Lago Ercina, y aquí nos encontramos con una de las partes más complicadas de nuestra visita.
Había zonas bastante húmedas y embarradas, hasta el punto de que en algunos tramos era muy fácil acabar con los pies llenos de barro. Fuimos avanzando con bastante cuidado, aunque aun así uno de nosotros acabó cayendo en medio del barro.
No diría que sea imposible rodear el lago, pero sí que conviene tener cuidado con el terreno, especialmente si ha llovido recientemente.
Una vez conseguimos terminar de rodearlo, continuamos hacia el siguiente punto.
El Mirador de Entrelagos es, para mí, uno de los lugares imprescindibles de la ruta. Se encuentra en la parte elevada que separa el Lago Ercina del Lago Enol y desde aquí puedes contemplar los dos lagos al mismo tiempo.

Es uno de esos puntos donde merece la pena parar un rato y disfrutar de las vistas.
Durante nuestro recorrido también nos encontramos con varias vacas cruzando tranquilamente por el camino. No tengas miedo si te las encuentras: están acostumbradas a la presencia de visitantes. Eso sí, lo mejor es mantener la distancia y no molestarlas.
Además, si viajas con niños, es una buena oportunidad para enseñarles a respetar a los animales y observarlos sin acercarse demasiado.

Después de disfrutar de las vistas desde el Mirador de Entrelagos continuamos hasta el otro gran lago de la zona, el Lago Enol, el más grande de los dos lagos principales de Covadonga.
Para llegar hasta él seguimos el recorrido que pasa por detrás del Lago Ercina. El camino nos llevó hasta la zona del Lago Enol, donde también pudimos ver a lo lejos la Ermita del Buen Pastor.
En este punto comenzó a lloviznar, así que decidimos acelerar un poco el paso para regresar al parking de Buferrera, donde teníamos que coger el autobús de vuelta.

Aun así, nos dio tiempo de sobra para hacer todo el recorrido en menos de cuatro horas, contando las diferentes paradas que fuimos haciendo durante el camino.
Cuando llegamos de nuevo al parking tuvimos que esperar bastante hasta la llegada de nuestro autobús. Además, poco a poco se iba acumulando más gente que había terminado su ruta.
Hay baños públicos en la zona, algo que se agradece después de varias horas caminando. Finalmente, alrededor de las 16:00 comenzaron a llegar varios autobuses para hacer el recorrido de vuelta.
Y después de toda la ruta, solo puedo decir que los Lagos de Covadonga nos parecieron uno de esos lugares que merece la pena conocer al menos una vez.

Si tienes tiempo para seguir descubriendo la zona, los alrededores de los Lagos de Covadonga tienen bastantes lugares interesantes que puedes visitar. Nosotros aprovechamos el viaje para conocer algunos de ellos y, teniendo como base Arenas de Cabrales, teníamos varias opciones bastante cerca.
Muy cerca de Covadonga está Cangas de Onís, una localidad que merece la pena visitar y que puede ser una buena parada antes o después de subir a los Lagos. De hecho, se encuentra a unos 8 kilómetros de Covadonga.
El símbolo más característico de Cangas de Onís es su famoso puente romano, aunque en realidad el puente que podemos ver actualmente es de época medieval. Lo había visto en muchísimas fotografías antes de viajar, pero tengo que reconocer que me impresionó bastante cuando lo vi en persona.
Puedes aprovechar para dar un paseo por el centro, tomar algo y conocer uno de los pueblos más conocidos de esta zona de Asturias.

Otra de las grandes rutas que puedes hacer en esta zona es la famosa Ruta del Cares, una de las excursiones más conocidas de los Picos de Europa.
La ruta comienza en Poncebos, y puedes hacerla de ida y vuelta andando o, si no quieres regresar caminando todo el recorrido, organizar la vuelta mediante transporte privado.
Nosotros también hicimos esta ruta durante el viaje y tenemos un artículo completo donde te cuento cómo hacer la Ruta del Cares, cómo organizamos el recorrido y todos los detalles de nuestra experiencia.
👉 Aquí puedes ver toda la información sobre la Ruta del Cares.

Y si estás por la zona de Poncebos, también te recomiendo acercarte hasta Bulnes, uno de los pueblos más conocidos de los Picos de Europa.
Para llegar hasta allí tienes dos opciones: hacer la ruta a pie o utilizar el funicular de Bulnes. Si te gusta caminar, puedes subir andando y disfrutar del paisaje durante el recorrido. Si prefieres algo más cómodo, el funicular te permite llegar hasta el pueblo sin tener que hacer la subida a pie.
Nosotros tuvimos la oportunidad de conocer esta zona y creo que merece la pena incluir Bulnes en una ruta por los alrededores de los Lagos de Covadonga si tienes tiempo suficiente.
👉 Aquí puedes ver toda la información sobre cómo llegar a Bulnes.

Una de las ventajas de esta zona de Asturias es que puedes combinar fácilmente diferentes excursiones y visitas en el mismo viaje. Lagos de Covadonga, Cangas de Onís, la Ruta del Cares y Bulnes son cuatro planes completamente diferentes, pero todos permiten conocer una parte muy bonita de los Picos de Europa.
Si vas a pasar varios días por la zona, yo aprovecharía para no quedarme solamente con los Lagos de Covadonga y organizaría el viaje para visitar algunos de estos lugares.
Después de hacer esta ruta por los Lagos de Covadonga, puedo decir que fue una de las visitas que más disfrutamos durante nuestro viaje por Asturias. El paisaje es espectacular y, aunque tuvimos que esperar bastante para poder subir en autobús, una vez allí se nos olvidó por completo.
Si estás pensando en visitar los Lagos de Covadonga, mi principal consejo es que organices con antelación cómo vas a subir, especialmente si viajas en temporada alta. Nosotros fuimos sin prever el tema del autobús y acabamos perdiendo varias horas esperando, algo que se puede evitar fácilmente comprando el billete con antelación.
Para recorrer los lagos, calcula varias horas si quieres hacerlo con calma, parar en los miradores, disfrutar del paisaje y sentarte a comer algo junto al Lago Ercina como hicimos nosotros. Además, si ha llovido recientemente, ten cuidado con algunas zonas del camino porque pueden estar bastante embarradas.
También creo que merece la pena aprovechar el viaje para conocer otros lugares de los alrededores, como Cangas de Onís, Bulnes o la Ruta del Cares, especialmente si vas a pasar varios días por esta zona de los Picos de Europa.
En nuestro caso, los Lagos de Covadonga cumplieron de sobra las expectativas que teníamos antes de ir. Es un lugar al que merece la pena dedicar tiempo y disfrutar sin prisas, porque el paisaje hace que quieras parar continuamente a mirar y hacer fotos.
Espero que nuestra experiencia te sirva para preparar tu visita y que, sobre todo, no cometas nuestro error con el autobús. 😉
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