Si estás preparando un viaje por Alemania y te preguntas qué ver en Düsseldorf en un día, en esta guía te enseño los lugares que más me gustaron y cómo organizar la visita para aprovechar el tiempo. Düsseldorf es una ciudad que se puede recorrer bastante bien a pie, especialmente si te centras en el centro histórico, la zona del Rin y algunos de sus lugares más conocidos.
En mi caso, llegué casi por casualidad. Vine para asistir a un concierto en el Merkur Spiel-Arena y aproveché el viaje para descubrir una ciudad que me sorprendió mucho más de lo que esperaba. Repetí experiencia y también fui al PSD Bank DOME.
Además, si tú también vienes por un evento o un concierto, al final del artículo te explico cómo llegar al estadio y todo lo que necesitas saber para moverte sin complicaciones.
🧭 Guía de Düsseldorf
Lo más cómodo para llegar desde el aeropuerto hasta la ciudad es coger el S-Bhan, en concreto la línea S11. El billete se puede coger en mismo anden del tren y para validarlo hay justo al lado de la máquina el sitio donde hacerlo. También puedes descargarte la app DB Navigator (Deutsche Bahn) y sacar los billetes desde ahí, lo bueno de la aplicación es que si pones el destino te dice todo el trayecto hasta llegar a el.
Nosotros en concreto para alojarnos elegimos el Hotel Leonardo, que se encontraba en un punto muy céntrico de la ciudad y desde el cual poder ir andando a todos los sitios. Desde el aeropuerto fuimos hasta la estación de “Düsseldorf Hauptbahnhof”, la principal estación de la ciudad.

Sí, es posible visitar Düsseldorf en un día, especialmente si te centras en el centro histórico, Königsallee, la zona del Rin y algunos de sus principales puntos de interés. En mi caso, la primera vez tuve prácticamente un día para conocer la ciudad y pude visitar buena parte de los lugares que aparecen en esta guía.
Si buscas qué hacer en Düsseldorf además de visitar sus monumentos, también merece la pena reservar tiempo para probar la gastronomía japonesa de Little Tokyo o tomar una cerveza en Flinger Street.
A continuación te cuento el recorrido que hice por Düsseldorf durante un día completo. Empecé desde nuestro hotel y fui recorriendo los principales lugares de interés de la ciudad. Todo lo que encontrarás a continuación nos dio tiempo a verlo tranquilamente en una jornada. Además, al final del artículo te dejo otros sitios que no pudimos visitar y que espero conocer en mi próximo viaje.
Nuestra primera parada fue la Königsallee, probablemente la avenida más famosa de Düsseldorf y una de las calles comerciales más elegantes de Alemania.
Es conocida por las tiendas de lujo que la rodean, aunque, si te soy sincero, lo que más me gustó no fueron los escaparates. Lo mejor de este paseo es caminar junto al canal central, cruzar alguno de sus puentes y llegar hasta la fuente de Corneliusplatz, donde el ambiente cambia por completo.
Desde aquí tomamos la primera calle que salía a la derecha para tirar por la calle Schadowstraße, una gran avenida peatonal llena de tiendas para todos los bolsillos. Me llamó mucho la atención el contraste entre los edificios más clásicos y la arquitectura moderna de esta zona, una mezcla que se repite en varios puntos de la ciudad.

Después de recorrer tranquilamente la calle y curiosear alguna tienda, llegó la hora de comer. Así que pusimos rumbo a Little Tokyo, uno de los barrios más curiosos de Düsseldorf y que, para mí, merece una parada obligatoria.
Antes de viajar a Düsseldorf estuve buscando sitios donde comer y hubo una cosa que me llamó muchísimo la atención, la enorme cantidad de restaurantes japoneses que había en la ciudad. De hecho, Düsseldorf alberga una de las comunidades japonesas más importantes de Europa, así que tenía claro que quería aprovechar la ocasión para probar un buen ramen.
No llevábamos ningún restaurante elegido. Al contrario, decidimos recorrer tranquilamente la calle principal de Little Tokyo y fijarnos en los locales que más ambiente tenían. Siempre suelo hacer lo mismo cuando viajo, si un restaurante está lleno de gente local, y especialmente de japoneses en este caso, suele ser una buena señal.
La primera vez que vinimos fuimos a “Tokyo Ramen”, ya que vimos una mesa libre para dos y no tuvimos que esperar. El local estaba casi lleno, aunque también tenía una terraza exterior. Además, el servicio fue muy rápido y el personal muy amable. El ramen estaba delicioso y fue una de las comidas que más disfrutamos durante el viaje.
La segunda vez que viajamos a Düsseldorf visitamos Takumi, otro de ramen y Gonta Tonkatsu Restaurant, donde comimos un rico Tonkatsu. Sin lugar a duda siempre hemos acertado cuando hemos comida aquí.
Con las pilas cargadas, regresamos hacia Corneliusplatz para continuar la ruta. Esta vez cruzamos la plaza para acercarnos a uno de los edificios más llamativos de Düsseldorf, Kö-Bogen.
Cuando recorrimos Schadowstraße vimos la parte trasera del Kö-Bogen, pero todavía nos quedaba contemplar su fachada principal. La diferencia merece la pena, ya que justo delante se abre el Hofgarten, el parque más antiguo de Düsseldorf, con un gran lago que hace que esta zona resulte muy agradable para pasear.
A mí me sorprendió el contraste entre la arquitectura tan moderna del edificio y el entorno que lo rodea. Precisamente, esa mezcla entre cristal, naturaleza y agua hace que sea uno de los rincones más bonitos que ver en Düsseldorf.
Si viajas con niños, es una parada perfecta para hacer un pequeño descanso. Hay amplias zonas verdes donde pueden correr tranquilamente y, además, es habitual ver patos en el lago.
Después de disfrutar del paseo, continuamos nuestra ruta hacia el casco histórico de Düsseldorf (Altstadt), donde nos esperaba una de las plazas más bonitas de la ciudad, Burgplatz.
Continuando el paseo por el Altstadt, llegamos hasta la Schlossturm, la antigua torre del castillo de Düsseldorf. Es uno de los edificios históricos más representativos de la ciudad y, además, llama bastante la atención al encontrarse junto al paseo del río Rin.
Aunque hoy solo se conserva esta torre, antiguamente formaba parte del castillo de Düsseldorf, construido en el siglo XIII. Un incendio en 1872 destruyó prácticamente todo el complejo y la Schlossturm fue la única estructura que logró sobrevivir. En la actualidad alberga el Museo Marítimo de la ciudad.

Además, desde este punto se disfrutan unas vistas muy bonitas del río Rin. Justo al otro lado se veía el Rheinkirmes, una feria enorme que se monta cada verano junto al Rin y es una de las más grandes de Alemania. La verdad es que, si hubiéramos tenido un día más en Düsseldorf, probablemente habríamos cruzado para conocer esa zona de la ciudad.
A pocos pasos de la Schlossturm se encuentra la iglesia de St. Lambertus, uno de los edificios religiosos más emblemáticos de Düsseldorf y fácilmente reconocible por su característica torre torcida.
Cuenta una leyenda que el diablo pensó que estaban construyendo una taberna. Cuando descubrió que en realidad era una iglesia, se enfadó tanto que intentó destruirla y solo consiguió retorcer la aguja de la torre. Aunque la explicación real está relacionada con un incendio y la deformación de la estructura de madera, la historia sigue siendo una de las curiosidades más conocidas de Düsseldorf.
Aunque el interior merece una visita, lo que más me gustó fue pasear por las calles que la rodean. Son mucho más tranquilas que otras zonas del casco histórico y tienen ese ambiente que invita a caminar sin prisas y descubrir pequeños rincones.
De hecho, fue precisamente por una de esas calles por donde continuamos nuestra ruta hacia la siguiente parada.
En una de las esquinas de Burgplatz se encuentra el Stadterhebungsmonument, una gran escultura de bronce que representa uno de los momentos más importantes de la historia de Düsseldorf: el día en que la ciudad obtuvo oficialmente sus derechos como ciudad en el año 1288.
Aunque no es uno de los monumentos más espectaculares de Düsseldorf, merece la pena detenerse unos minutos para observar la cantidad de detalles que esconde la escultura. Cada una de las figuras representa un personaje o un acontecimiento relacionado con aquel momento histórico.
Además, al encontrarse en plena Burgplatz, es muy probable que pases por delante durante tu recorrido por el casco histórico.

Otro de los lugares imprescindibles que ver en Düsseldorf es el Rathaus, el antiguo ayuntamiento de la ciudad. Su fachada es realmente bonita y, justo delante, se encuentra la estatua ecuestre de Johann Wilhelm II, uno de los personajes históricos más importantes de Düsseldorf.
Te recomiendo detenerte unos minutos para contemplar la plaza y aprovechar para sacar alguna fotografía. La combinación del ayuntamiento con la estatua crea una de las estampas más representativas del casco histórico.

Para mí, aquí empieza la parte más bonita de Düsseldorf. A partir de este punto nos adentramos de lleno en las calles del Altstadt, un laberinto de callejuelas con mucho ambiente, terrazas y edificios históricos donde merece la pena perderse sin mirar demasiado el mapa.
Otro lugar donde merece la pena hacer una parada es Carlsplatz, un mercado al aire libre donde, además de comprar productos locales, encontrarás numerosos puestos para comer algo.
Nosotros simplemente dimos un paseo para curiosear el ambiente, pero me pareció un sitio perfecto para hacer una pausa durante la visita. Además, en las calles que rodean la plaza hay una gran variedad de restaurantes y cafeterías donde sentarte a comer tranquilamente.
Si hay una calle con ambiente en Düsseldorf, esa es Flinger Straße. Está llena de terrazas, bares y gente paseando a cualquier hora del día, por lo que me pareció uno de los rincones con más vida del casco histórico.
Ya que estás aquí y buscas que hacer en Düsseldorf, aprovecha para probar una Altbier, la cerveza más típica de la ciudad. Además, me llamó la atención que una cerveza costara menos que una botella de agua, así que no hubo muchas dudas sobre qué pedir.

Como curiosidad, Düsseldorf y Colonia mantienen una histórica rivalidad que también llega a la cerveza. Mientras aquí la protagonista es la Altbier, en Colonia lo habitual es pedir una Kölsch. No pasa nada si la pides, pero seguro que arrancas alguna sonrisa entre los más locales.
Si, como yo, no eres muy cervecero, hay otra bebida típica de Düsseldorf que merece la pena probar: el Killepitsch, un licor elaborado con decenas de hierbas y especias que se ha convertido en todo un símbolo de la ciudad. Cuenta la historia que este licor nació de una promesa entre dos amigos tras la Segunda Guerra Mundial, una curiosidad que le da todavía más encanto a la hora de probarlo.
El lugar más famoso para probarlo es Et Kabüffke Killepitschstube, un pequeño bar donde siempre suele haber bastante ambiente.
Tengo que reconocer que no soy muy de este tipo de licores, pero pensé: «Si he venido hasta Düsseldorf, habrá que probarlo.» Y la verdad es que no estaba nada mal.

Eso sí, el chupito no es precisamente barato. Cuando fui costaba unos 4 € y lo sirven en un pequeño vaso de plástico. Por curioso que parezca, me lo terminé llevando de recuerdo.
Si te gusta el sabor, justo al lado del bar encontrarás una tienda donde venden botellas de Killepitsch e incluso diferentes variedades para llevarte un recuerdo gastronómico de la ciudad.
Después de probar el Killepitsch, nos apetecía bajar un poco el ritmo. Así que continuamos el paseo por la Rheinuferpromenade, la avenida que recorre la orilla del río Rin y uno de los lugares más agradables de Düsseldorf.
Cuando nosotros fuimos, sobre media tarde, había bastante ambiente. La gente paseaba tranquilamente junto al río, había varios puestos repartidos por el paseo y una zona con césped donde muchas personas descansaban en tumbonas mientras tomaban algo. Me pareció un sitio perfecto para hacer una pausa y disfrutar del ambiente de la ciudad sin prisas.

Además, si continúas hasta la zona del puente encontrarás varias terrazas y bares donde sentarte con vistas al Rin. Aunque nosotros no esperamos al atardecer, creo que tiene que ser uno de esos lugares que ganan todavía más encanto cuando cae el sol.

Si hay algo que me gusta especialmente cuando visito una ciudad es verla desde las alturas. Creo que es la mejor forma de hacerse una idea de su tamaño y de localizar muchos de los lugares que has recorrido durante el día.
Por eso, si buscas qué hacer en Düsseldorf , el mejor sitio para lograrlo es la Rheinturm, la torre de telecomunicaciones más famosa de la ciudad.
Existen dos opciones para subir. La más habitual es acceder al mirador, situado a 168 metros de altura. La entrada costaba 10 € cuando nosotros fuimos y puedes comprarla directamente allí. El ascensor sube en apenas unos segundos, así que antes de darte cuenta ya estarás disfrutando de unas vistas espectaculares de Düsseldorf y del río Rin.
Además, en la planta del mirador hay una cafetería donde puedes tomar algo mientras contemplas el paisaje, aunque no es obligatorio consumir. Eso sí, si tienes algo de vértigo quizá prefieras no acercarte demasiado al cristal, ya que la estructura sobresale ligeramente hacia el exterior y la sensación de altura es todavía mayor.
La otra opción es reservar mesa en el restaurante panorámico, situado un poco más arriba, en la planta 172. Nosotros no lo probamos, pero quién sabe, quizá sea una buena excusa para volver algún día a Düsseldorf.
Desde arriba fue curioso ir reconociendo muchos de los lugares por los que habíamos pasado durante el día. El casco histórico, el paseo junto al Rin e incluso nuestro siguiente punto a visitar.
Si después de recorrer el casco histórico te apetece descubrir una cara completamente diferente de Düsseldorf, acércate hasta MedienHafen, el antiguo puerto industrial de la ciudad.
Hace años esta zona estaba llena de almacenes y fábricas. Sin embargo, una gran renovación urbana transformó por completo el barrio y hoy se ha convertido en uno de los lugares más modernos de Düsseldorf, donde la arquitectura es la gran protagonista.
Uno de los responsables de este cambio fue el arquitecto canadiense Frank Gehry, que diseñó tres edificios muy llamativos conocidos como los Edificios Gehry. Sus formas curvas y aparentemente irregulares contrastan por completo con la arquitectura más clásica que habrás visto durante el resto del día.

Y con este paseo por MedienHafen dimos por terminada nuestra visita a Düsseldorf. Fue una ciudad que me sorprendió más de lo que esperaba y que, aunque muchas veces pasa desapercibida frente a otras ciudades alemanas, creo que merece mucho la pena dedicarle al menos un día.
Como te comentaba al principio, nuestro viaje a Düsseldorf fue bastante corto, ya que el motivo principal era asistir a un concierto en el Merkur Spiel-Arena. Aun así, aprovechamos todo el día para recorrer el centro de la ciudad e incluso nos dio tiempo a visitar el Nord Park antes del concierto.
Sin embargo, preparando el viaje encontré otros lugares que también me parecieron interesantes y que finalmente no pudimos visitar por falta de tiempo. Te los dejo anotados por si vas a estar más de un día en Düsseldorf o simplemente quieres completar la ruta.
Antes de dirigirnos al concierto, decidimos acercarnos al Nord Park, uno de los parques más grandes de Düsseldorf.
Dentro del parque se encuentran el Acuario Aquazoo y varias zonas ajardinadas, aunque nosotros teníamos claro qué queríamos visitar el Jardín Japonés.
Es un rincón muy tranquilo y agradable para pasear un rato. Sinceramente, no creo que merezca la pena desplazarse únicamente para verlo, pero si te encuentras por esta zona de la ciudad o vas a asistir a algún evento en el Merkur Spiel-Arena, me parece una parada muy recomendable.
Hay otros sitios que anote pero que por falta de tiempo pues no vimos, pero te dejo aquí otros lugares de interés que puedes ver en Düsseldorf por si tienes más tiempo que yo.
Un pequeño rincón de Japón en pleno Düsseldorf. Este complejo cultural cuenta con un templo budista, jardines tradicionales y diferentes actividades relacionadas con la cultura japonesa. Nosotros no llegamos a visitarlo, pero me pareció una opción muy interesante si quieres seguir descubriendo la influencia japonesa que tiene la ciudad.
Si te apasiona el mundo del motor, apunta este lugar. Classic Remise Düsseldorf es un espacio dedicado a los coches clásicos donde podrás ver vehículos históricos, talleres especializados e incluso algunos modelos puestos a la venta. Además, la entrada es gratuita.
No es uno de los lugares más turísticos de Düsseldorf y, además, se encuentra bastante alejado del centro. Aun así, se puede llegar fácilmente en transporte público, por lo que puede ser una buena opción si tienes tiempo de sobra en la ciudad.
Nosotros fuimos andando desde nuestro alojamiento y tardamos algo más de media hora, aprovechando el paseo para conocer también otra zona de Düsseldorf. Para volver al centro utilizamos el autobús, así que si no quieres hacer el trayecto a pie, tienes esta alternativa.
Llegamos poco antes de las 10:30 de la mañana y, en ese momento, no había demasiada gente. Puedes recorrer el espacio tranquilamente, viendo los coches, los talleres y las diferentes zonas del recinto.
No hace falta ser un apasionado del motor para disfrutar de Classic Remise. Yo no soy especialmente amante de los coches y, aun así, me fascinó encontrar vehículos de todo tipo, desde auténticas joyas muy antiguas hasta modelos mucho más modernos.
Además, el propio edificio tiene bastante interés. Classic Remise está instalado en una antigua cochera de locomotoras, un espacio industrial que se ha conservado y que le da al lugar un ambiente muy diferente al de un museo de coches convencional. Por eso, si además de los coches te gusta la arquitectura industrial y los edificios históricos, creo que también te resultará interesante.
Esta visita la hicimos la segunda vez que fuimos a Düsseldorf. Si tienes tiempo y quieres incluir una visita diferente a las habituales, yo lo tendría en cuenta.
Otra visita muy recomendable es el Palacio de Benrath, una elegante residencia barroca que fue la residencia de verano del príncipe Karl Theodor. Además de visitar su interior, también merece la pena pasear por sus jardines. Es una buena opción si ya conoces el centro de Düsseldorf y quieres descubrir otra cara de la ciudad.
Si viajas en familia, una opción muy interesante es el Wildpark Düsseldorf. A diferencia de un zoológico tradicional, muchos de los animales viven en grandes espacios naturales y algunos pueden observarse muy de cerca. Por eso, me parece uno de los mejores planes para quienes viajan con niños o simplemente buscan pasar unas horas rodeados de naturaleza.
Una de las cosas que más me sorprendió de Düsseldorf es que el centro se puede recorrer fácilmente a pie. De hecho, para hacer una ruta de un día por la ciudad, buena parte de los lugares que ver en Düsseldorf están bastante cerca unos de otros, por lo que apenas necesitarás utilizar el transporte público.
Nosotros utilizamos diferentes medios de transporte durante nuestra estancia: bus, tren, metro y tranvía.
Dependiendo del transporte, la forma de comprar el billete cambia un poco.
🚋 Tranvía: puedes comprar el billete directamente dentro del tranvía, en la máquina situada en la zona del primer vagón. Una vez comprado, el billete ya sale validado, por lo que no necesitas hacer nada más.
🚌 Bus: en nuestro caso compramos el billete directamente al conductor. Una curiosidad que nos llamó la atención es que se accede al autobús por la puerta trasera, ya que durante nuestro viaje la puerta delantera no se abría para subir pasajeros.
🚇 Metro: los billetes se compran en las máquinas situadas en el exterior, antes de acceder a la zona del metro. En este caso hay que validar el billete dentro del vagón.
🚆 Tren: también encontrarás máquinas para comprar los billetes en las estaciones. Dependiendo del tipo de billete, tendrás que comprobar si es necesario validarlo antes de subir.
De todos modos, si vas a hacer una visita corta y te centras en qué ver en Düsseldorf en un día, mi recomendación es que aproveches para caminar. El centro es bastante cómodo para recorrerlo andando y, además, así puedes ir descubriendo calles y rincones que probablemente pasarías por alto utilizando siempre el transporte público.
Si dispones de más de un día por esta zona de Alemania, te recomiendo dedicar una jornada a visitar Colonia. Ambas ciudades están separadas por apenas 40 minutos en tren, por lo que es una excursión muy sencilla de hacer.
Aunque Düsseldorf me sorprendió por su ambiente, su arquitectura moderna y el paseo junto al Rin, Colonia destaca por su impresionante catedral y su casco histórico. Si estás preparando un viaje por esta región, creo que ambas ciudades se complementan perfectamente.
Te dejo aquí mi guía completa sobre qué ver en Colonia en un día, donde encontrarás el itinerario que seguí y todos los consejos para organizar la visita.

Si vas a asistir a un concierto o a un evento deportivo en el Merkur Spiel-Arena, mi recomendación es utilizar el transporte público.
Cogimos la línea U78 en dirección MERKUR SPIEL-ARENA / Messe Nord, que sale directamente desde la estación central. En unos 18-20 minutos llegamos a la parada Nordpark / Aquazoo, donde decidimos bajarnos para aprovechar y dar un paseo por el parque antes del concierto. La línea continúa hasta la propia parada MERKUR SPIEL-ARENA / Messe Nord, por si prefieres llegar directamente al estadio.
Desde Nordpark caminamos tranquilamente hasta el estadio. El paseo es muy agradable y se tarda aproximadamente 20-25 minutos, dependiendo del ritmo. Además, conforme te vas acercando, empiezas a encontrarte con cientos de personas que van al mismo evento, por lo que seguir el camino es muy sencillo.
Los accesos al recinto están perfectamente señalizados y organizados. Nosotros teníamos entrada de pista y, por suerte, la zona donde nos tocó esperar contaba con algo de sombra. Aun así, si vas en verano o hace mucho calor, te recomiendo llevar agua y protección para el sol, ya que en muchas zonas apenas hay donde resguardarse.
Vi a bastante gente llevar paraguas para protegerse del sol durante la espera, aunque después tuvieron que dejarlos fuera antes de entrar al estadio.

El único momento realmente complicado fue al terminar el concierto.
Nuestra idea inicial era regresar en la U78, igual que habíamos hecho a la ida, pero al salir del estadio había miles de personas intentando acceder al andén y el transporte no daba abasto para absorber a tanta gente, a pesar de que aumentaron la frecuencia de paso.
Después de esperar un buen rato, decidimos cambiar de plan y coger uno de los autobuses que salían desde las inmediaciones del estadio, una opción que nos permitió alejarnos de la zona con mayor concentración de gente y continuar el regreso con mucha más tranquilidad.
Mi consejo es que, al terminar un concierto multitudinario, no tengas prisa por salir. Esperar unos minutos o valorar alternativas como los autobuses puede ahorrarte bastante tiempo y, sobre todo, evitar el agobio de las grandes aglomeraciones.
El PSD Bank Dome está bastante alejado del centro de Düsseldorf, pero llegar hasta allí en transporte público es bastante sencillo. Justo delante del recinto hay una parada de tranvía con el mismo nombre, PSD Bank Dome, a la que llega la línea 701.
Desde el centro histórico puedes coger esta línea y bajarte prácticamente en la puerta del recinto, por lo que es una opción bastante cómoda si vas a asistir a un concierto o a otro evento.
Eso sí, ten en cuenta que una vez llegues a la zona del Dome no hay demasiadas opciones para comer o tomar algo. Nosotros encontramos un Bauhaus, una tienda de bricolaje, que tiene una cafetería en su interior. También hay una trattoria italiana justo al lado, que puede ser otra alternativa para comer antes del evento.
Por eso, si vas a pasar allí varias horas, yo llevaría algo pensado de antemano, sobre todo porque después de un concierto puede ser más complicado encontrar algún sitio abierto para cenar.

En nuestro caso, la visita al PSD Bank Dome fue para asistir a un concierto y, aunque el concierto salió perfectamente, la organización de los accesos nos pareció bastante mejorable.
Para empezar, los accesos los prepararon prácticamente en el último momento. Nosotros ya estábamos colocados en una zona haciendo cola cuando, de repente, tuvimos que cambiarnos rápidamente de sitio para poder conservar nuestra posición. Fue bastante caótico y nos pilló un poco por sorpresa.
Después llegó otro problema. Las puertas se abrieron solamente una hora antes de que comenzara el concierto y, cuando conseguimos acceder, las tablets que utilizaban para controlar las entradas estaban mal configuradas. Tuvimos que esperar hasta que consiguieron solucionarlo y ponerlas a funcionar correctamente.
Vamos, que la entrada fue bastante más complicada de lo que esperábamos. Por suerte, una vez dentro todo fue bien y pudimos disfrutar del concierto sin problemas.
Para la vuelta tuvimos bastante suerte, ya que teníamos una parada de tranvía justo al lado de nuestro alojamiento. Eso nos permitió volver en la línea 701 después del concierto. Eso sí, en cuanto terminó salimos prácticamente corriendo para intentar coger el primer tranvía.
Y es que, aunque después de los conciertos suelen reforzar el servicio de transporte, se acumula muchísima gente a la salida y los tranvías no dan abasto. Si quieres evitar quedarte esperando durante bastante tiempo, mi consejo es sencillo: en cuanto termine el concierto, intenta salir todo lo rápido que puedas.

Ten en cuenta que una vez llegues a la zona del Dome no hay demasiadas opciones para comer o tomar algo. Nosotros encontramos un Bauhaus, una tienda de bricolaje, que tiene una cafetería en su interior. También hay una trattoria italiana justo al lado, que puede ser otra alternativa para comer antes del evento.
Nosotros comimos en el centro antes de ir al Dome y cenamos en una pizzería cerca de nuestro alojamiento que cerraba bastante tarde.
La primera vez que vinimos a Düsseldorf nos alojamos en el Hotel Leonardo, que está muy céntrico, salió económico y la habitación estaba muy bien. No se escuchaba ruido y la zona donde esta estaba realmente bien.
Hay además en frente un restaurante donde cenamos y la verdad que comimo super bien, además de atendernos genial. El baño era un poco básico pero más que suficiente para el tiempo que pasamos allí. Lo bueno que desde este hotel recorrimos la ciudad antigua a pie perfectamente.
La segunda vez que fuimos a Düsseldorf intentamos repetir en este mismo hotel pero estaba todo ocupado.
En nuestra segunda visita a Düsseldorf había pocas opciones de alojamiento económico, así que finalmente optamos por el Hotel Lessing Düsseldorf. No está especialmente céntrico, pero está bien comunicado con el resto de la ciudad, así que para nosotros la ubicación no supuso un problema.
El hotel es bastante sencillo, pero la habitación nos sorprendió por lo grande que era. Además de la cama, contábamos con un sofá y varias sillas. El baño estaba correcto y la habitación contaba con minibar, termo con café soluble y té, algo que siempre viene bien al llegar al hotel o antes de salir por la mañana.
Otro punto que nos gustó fue que era un alojamiento bastante tranquilo. No tuvimos problemas de ruido, aunque hay una pequeña excepción que conviene tener en cuenta si eres de los que necesitan silencio para dormir.
Justo al lado del hotel hay una iglesia y, aunque durante nuestra estancia las campanas no sonaron, el domingo comenzaron a repicar desde las 8 de la mañana. En nuestro caso nos despertaron bastante antes de lo que teníamos previsto, algo a tener en cuenta.
Por la zona hay varias tiendas de alimentación donde puedes comprar algo si lo necesitas y también encontramos varios restaurantes para cenar sin tener que desplazarnos hasta el centro.
De hecho, la primera noche cenamos en un local cercano al hotel donde comimos un gyros que estaba buenísimo. Después de llegar y teniendo en cuenta que no estábamos en pleno centro, nos vino genial tener opciones para comer y cenar a pocos minutos andando. En general, nuestra experiencia fue buena.
Sin duda, se puede ver Düsseldorf en un día perfectamente. La parte principal de la ciudad, con los lugares más conocidos y que considero imprescindibles, se puede recorrer en una jornada si organizas bien la ruta y aprovechas el tiempo.
En cambio, estas últimas cosas que hacer en Düsseldorf quedan algo más alejadas del centro. Por eso, si solo tienes un día, yo me centraría en la zona histórica, el Rin y los principales lugares de interés que aparecen en la primera parte de esta guía.
Si tienes la suerte de disponer de dos días en Düsseldorf, entonces sí merece la pena ampliar la ruta y acercarte a estos lugares más alejados, como Classic Remise o Nord Park, además de descubrir otras zonas de la ciudad con más tranquilidad.
Así que, si estás preparando una escapada y te preguntas qué ver en Düsseldorf en un día, no te preocupes por tener que dedicarle varios días. Una jornada bien aprovechada es suficiente para conocer sus principales atractivos. Después, si tienes más tiempo, siempre puedes añadir estas visitas y disfrutar de una Düsseldorf algo menos turística y más allá de su centro histórico.
Sígueme
Contacta conmigo
2 respuestas
Dices que al final del artículo hablas sobre cómo llegar al estadio, pero en ninguna parte dijiste nada al respecto…
Hola Arturo, tienes razón, hace poco estuve haciendo modificaciones en el post, porque el mes que viene regreso, que iré a otro concierto allí, y no me di cuenta que la sección desapareció, pero ya está otra vez. Gracias por avisarme, porque sobre todo quería advertir del caos que se formó a la salida, un saludo.