Si estás buscando qué ver en Calatayud, te cuento cómo fue nuestra visita a esta localidad de Aragón, donde hicimos una parada durante nuestra ruta de vuelta a Madrid. Había pasado infinidad de veces por aquí, ya que es un lugar de paso para quienes viajamos desde el centro de la península hacia Zaragoza o Barcelona, pero nunca me había parado a conocerla. Esta vez decidimos dedicarle un día y la verdad es que mereció la pena.
Calatayud es una ciudad con mucha historia y patrimonio, y en un solo día pudimos recorrer buena parte de su centro histórico y conocer algunos de sus lugares más importantes. Además, te cuento dónde nos alojamos durante nuestra visita. Al final del artículo, te propongo algunos lugares que puedes visitar en los alrededores de Calatayud para completar la escapada.
Calatayud está muy bien comunicada por carretera y por tren. Por eso, llegar hasta aquí es bastante sencillo tanto si vienes desde Madrid como desde Barcelona o Zaragoza.
Si vienes desde Madrid, tendrás que tomar la A-2 en dirección Zaragoza. El trayecto es de aproximadamente dos horas y media, dependiendo del tráfico y del punto de salida.
Desde Barcelona, la ruta es algo más larga. Primero tendrás que tomar la AP-2 y después enlazar con la A-2 en dirección Madrid, con un recorrido de cerca de cuatro horas.
Una de las ventajas de visitar Calatayud en coche es que podrás moverte con mayor libertad por los alrededores. Así podrás acercarte a lugares como el yacimiento de Bílbilis o el Monasterio de Piedra, que veremos más adelante.
También puedes llegar a Calatayud en tren. La ciudad cuenta con estación de Alta Velocidad, Larga Distancia y Media Distancia, por lo que está conectada con algunas de las principales ciudades españolas. Desde Madrid, el trayecto en alta velocidad puede durar menos de una hora.
Además, la estación se encuentra a poca distancia del centro y cuenta con aparcamiento y parada de taxi, entre otros servicios.
Calatayud tiene bastante patrimonio y, aunque podrías dedicar más tiempo a conocer sus alrededores. Sin embargo es posible visitar los principales lugares de interés de la ciudad en un día. Al menos eso fue lo que hicimos nosotros durante nuestra visita.
Dejamos el coche y recorrimos el centro histórico a pie. Improvisando un poco el recorrido según los lugares que nos iban apareciendo en el mapa que nos facilitaron en el alojamiento. Así pudimos conocer algunos de los edificios y rincones más importantes de Calatayud sin necesidad de mover el coche.
Comenzamos nuestra visita a Calatayud por la Puerta de Zaragoza, una de las antiguas entradas a la ciudad y el punto desde el que nos adentramos en su casco histórico.
Desde aquí comenzamos a caminar por las calles de Calatayud, encontrándonos poco a poco con algunos de los edificios más importantes de la ciudad. Si vas a hacer una ruta similar a la nuestra, este puede ser un buen punto de partida para comenzar a descubrir el patrimonio de la localidad.

Nada más atravesar la Puerta de Zaragoza nos encontramos con la Basílica del Santo Sepulcro, uno de los edificios religiosos más destacados de Calatayud.
El templo actual fue construido después de que el edificio de origen mudéjar fuera demolido en 1605. De la construcción anterior se conserva el claustro, considerado uno de los ejemplos más representativos de los claustros mudéjares aragoneses.
Además, la iglesia tiene una importancia especial, ya que fue la casa madre de la Orden de los Caballeros del Santo Sepulcro en España. Junto a ella todavía se conserva la antigua casa prioral, aunque bastante modificada.

Continuamos nuestro paseo hasta llegar a la Plaza de Mesones, donde se encuentra el Museo y Mesón de la Dolores.
Y aquí es prácticamente imposible pasar por Calatayud sin acordarse de La Dolores, uno de los personajes más conocidos de la ciudad gracias a la famosa copla que lleva su nombre.
El edificio que actualmente ocupa el museo fue originalmente un palacio renacentista aragonés y posteriormente funcionó como la antigua Posada de San Antón. Con el paso del tiempo comenzó a conocerse como la Posada de La Dolores, dando lugar a toda la historia que se ha convertido en parte de la identidad de Calatayud.
El museo recoge esta historia y permite conocer cómo surgió el personaje de La Dolores. En su interior encontrarás documentación y vestimenta de época, además del baúl de Concha Piquer. También hay diferentes espacios relacionados con la tradición de la jota y con la cultura del vino.

Desde aquí continuamos hasta la Plaza de España, conocida popularmente como la plaza del Mercado.
Fue uno de los rincones que más me llamó la atención por sus edificios y, sobre todo, por los balcones de algunas de sus casas. Quizá no sea la plaza más bonita que he visto, pero tiene un aspecto algo decadente que, personalmente, me gustó bastante.
En esta plaza también se encuentran el antiguo Ayuntamiento y la Oficina de Turismo. Por eso es otro de los puntos que merece la pena incluir durante el paseo por el centro histórico.
Seguimos caminando por las calles del centro hasta llegar a la Colegiata de Santa María la Mayor, uno de los edificios más importantes que ver en Calatayud.
Su torre, de unos 69 metros de altura, es uno de los elementos más reconocibles del perfil de la ciudad. El conjunto tiene origen mudéjar. Su torre, el ábside y el claustro forman parte del conjunto declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2001.
Además de acercarte hasta la colegiata, merece la pena recorrer las calles de alrededor y fijarse en las fachadas de colores y en los diferentes edificios que encontrarás durante el paseo.

El patrimonio religioso de Calatayud no termina en la Colegiata de Santa María la Mayor. Durante nuestro paseo también nos encontramos con otras iglesias que destacan especialmente por sus torres mudéjares.
Entre ellas están las iglesias de San Andrés, San Juan el Real y San Pedro de los Francos, tres templos que puedes ir encontrando mientras recorres el centro histórico.
Aunque nosotros no hicimos una visita detallada de cada una de ellas, merece la pena acercarse para contemplar sus torres y descubrir otra muestra del importante patrimonio mudéjar de Calatayud.
Otro de los lugares que puedes incluir en esta ruta es el Santuario de Nuestra Señora de la Peña.
Se encuentra en una zona elevada de la ciudad, sobre el lugar que antiguamente ocupaba el Castillo de la Peña. Por ello, esta zona también tuvo una importante función estratégica.
Nosotros llegamos prácticamente hasta el santuario, aunque después de todo el recorrido que llevábamos y teniendo todavía el viaje de vuelta, decidimos no continuar. Si tienes más tiempo, puedes acercarte hasta él para completar la visita. Además, podrás disfrutar de las vistas de Calatayud.

Terminamos nuestro recorrido por el centro histórico acercándonos hasta la Fuente de Ocho Caños y la Puerta del Terrer, que antiguamente recibía el nombre de Puerta del Matador.
La Puerta del Terrer está formada por dos torres unidas mediante un arco y en la parte superior se encuentra la figura de un ángel que hace de elemento distintivo de la construcción. Actualmente, uno de los espacios está relacionado con el Centro de Estudios Bilbilitanos.
Después de este paseo por el casco histórico, continuamos hacia la zona más moderna de Calatayud para buscar un sitio donde cenar y dar por terminado nuestro recorrido de un día por la ciudad.

Si tienes más de un día para visitar la zona, hay varios lugares interesantes que puedes conocer en los alrededores de Calatayud. Algunos están muy cerca del centro y otros requieren coger el coche, pero son una buena opción para completar la visita.
Uno de los lugares que puedes añadir a tu recorrido es el Barrio de la Judería de Calatayud, una zona que nos quedó pendiente durante nuestra visita y que forma parte de la historia de la ciudad.
Sus calles recuerdan la importancia que tuvo la comunidad judía en Calatayud durante la Edad Media. Puedes aprovechar el paseo por este barrio para acercarte también hasta el Museo de Calatayud y continuar desde allí hacia la zona donde se encuentran los restos de los antiguos castillos.
El Museo de Calatayud se encuentra en el antiguo Convento de las Carmelitas y reúne diferentes piezas relacionadas con la historia de la ciudad y de su entorno.
Desde esta zona comienza además un recorrido que permite acercarse a los restos de varios de los antiguos castillos que dominaban Calatayud, entre ellos el Castillo de Torre Mocha, el Castillo de Doña Martina, el Castillo del Reloj y el Castillo de Ayub.
Si te interesa conocer la historia de la ciudad más allá de sus principales monumentos, esta puede ser una buena forma de completar la visita.
A unos 4 kilómetros de Calatayud se encuentra el Yacimiento Arqueológico de Bílbilis, los restos de la antigua ciudad celtíbero-romana que dio origen al nombre de los habitantes de Calatayud, conocidos como bilbilitanos.
El yacimiento permite conocer parte del pasado romano de la zona y algunos de los restos que se han encontrado allí pueden verse también en el Museo de Calatayud.
Para llegar hasta Bílbilis necesitarás desplazarte en coche, por lo que es una visita que encaja especialmente bien si estás haciendo una ruta por los alrededores de la ciudad.
Y si tienes tiempo para ampliar todavía más la escapada, una de las visitas que te recomiendo hacer es el Monasterio de Piedra.
Nosotros aprovechamos el viaje de vuelta a Madrid para acercarnos hasta allí y, teniendo en cuenta que se encuentra relativamente cerca de Calatayud, nos pareció una visita muy recomendable para completar la ruta.
El conjunto combina el antiguo monasterio con un impresionante parque natural lleno de cascadas, saltos de agua y rincones donde merece la pena perderse. Si quieres conocer todos los detalles de esta visita, puedes echar un vistazo a mi guía sobre el Monasterio de Piedra, donde te cuento qué puedes encontrar allí y cómo fue nuestra experiencia.
Durante nuestra ruta por Aragón de vuelta a Madrid decidimos hacer noche en Calatayud, ya que nos venía muy bien para descansar antes de continuar el viaje. Además, queríamos aprovechar para conocer la ciudad, así que buscamos un alojamiento que estuviera cerca del centro histórico.
Nos decidimos por el Hotel Monasterio Benedictino, situado en la Plaza San Benito, 1. Como su propio nombre indica, el hotel ocupa un antiguo monasterio, algo que nos llamó bastante la atención cuando estuvimos buscando dónde alojarnos en Calatayud.
El precio también nos pareció bastante bueno y, al ver las fotografías del alojamiento por internet, nos terminó de convencer. La habitación era cómoda y contaba con todas las comodidades que necesitábamos para pasar una noche.
Otro punto a favor fue que justo al lado del hotel había una zona de aparcamiento gratuito, algo que para nosotros era importante porque viajábamos en coche. Dejamos allí el vehículo y nos fuimos andando hacia el centro histórico, así que durante nuestra visita no tuvimos que moverlo.
Por ubicación, precio y la peculiaridad de dormir en un antiguo monasterio, creo que es una opción interesante si buscas dónde alojarse en Calatayud y, como nosotros, vas a visitar la ciudad en coche.
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