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Arenas de San Pedro y
las Cuevas del Águila

Si vas a recorrer la Sierra de Gredos, hay un lugar que no debería faltar en tu ruta: Arenas de San Pedro. Este bonito pueblo es conocido principalmente por albergar las espectaculares Cuevas del Águila, una de las cuevas más impresionantes que puedes visitar en España.

Sin embargo, la visita no termina bajo tierra. Arenas de San Pedro también conserva un interesante patrimonio histórico, con lugares como el Castillo del Condestable Dávalos, el Palacio del Infante Don Luis de Borbón o el Convento de San Pedro de Alcántara, declarados Bien de Interés Cultural. En este artículo te cuento cómo organizar la visita y todo lo que vimos durante nuestro recorrido.

📖 Origen de las Cuevas del Águila:

El descubrimiento de las Cuevas del Águila fue totalmente casual. La tarde del 24 de diciembre de 1963, cinco jóvenes paseaban por el Cerro del Águila cuando observaron que de un pequeño agujero salía lo que parecía humo. La curiosidad pudo más que el miedo y decidieron averiguar qué había allí abajo.

En realidad, no era humo, sino el vapor que se producía por la diferencia de temperatura entre el interior de la cueva, que se mantiene durante todo el año en torno a los 17 ºC, y el frío del exterior. Armados únicamente con cuerdas y linternas, se introdujeron por un estrecho agujero de apenas 60 centímetros de diámetro. Tras avanzar a gatas, llegaron hasta la gran bóveda principal y permanecieron en el interior cerca de cinco horas antes de conseguir salir de nuevo.

Entrada cuevas del águila

A partir de ese momento comenzaron los trabajos para acondicionar la cueva y hacerla accesible al público. Apenas unos meses después, el 18 de julio de 1964, las Cuevas del Águila abrían sus puertas y, desde entonces, se han convertido en uno de los lugares más sorprendentes que visitar en la Sierra de Gredos.

💡 Mi consejo a la hora de visitarlo: aunque fuera haga mucho calor, dentro de la cueva la temperatura ronda los 17 ºC durante todo el año. Lleva una chaqueta fina si eres friolero.

🚗 Cómo llegar:

Las Cuevas del Águila están situadas en Ramacastañas, a solo 9 km de Arenas de San Pedro, en pleno valle del Tiétar.

En nuestra última visita nos alojamos en Las Casas de Agapito, en Poyales del Hoyo, un pueblo situado a unos diez minutos en coche de las cuevas. Me pareció una ubicación muy cómoda para recorrer esta zona de la Sierra de Gredos, ya que además de visitar las cuevas puedes acercarte fácilmente a Arenas de San Pedro o Candeleda.

Una vez llegamos a las cuevas no tuvimos ningún problema para aparcar. El parking es amplio, aunque te recomiendo madrugar los fines de semana y festivos para evitar las horas de mayor afluencia.

Puerto Pico

💡 Si viajas desde Madrid

Si llegas desde Madrid por la carretera del Puerto del Pico, merece la pena hacer una pequeña parada para disfrutar de las vistas y recorrer un tramo de la antigua calzada romana, uno de los rincones más bonitos de la zona.

🕒 Horarios y precios de las Cuevas del Águila:

Las Cuevas del Águila abren todos los días del año y la visita se realiza siempre en grupos acompañados por un guía. El recorrido es circular, tiene aproximadamente 1 kilómetro y dura casi una hora, por lo que resulta una visita muy cómoda para la mayoría de personas.

Los horarios varían según la época del año:

  • Otoño e invierno (22 de septiembre al 20 de marzo): de 10:30 a 13:00 y de 15:00 a 18:00.
  • Primavera y verano (21 de marzo al 21 de septiembre): de 10:30 a 14:00 y de 16:00 a 19:00.

Las entradas pueden comprarse directamente en la taquilla o de forma anticipada a través de la web oficial de las Cuevas del Águila. Nosotros las adquirimos allí mismo y no tuvimos ningún problema, aunque en puentes y fines de semana puede ser buena idea comprarlas con antelación.

Mi consejo es comprobar siempre los horarios y tarifas antes de la visita, ya que pueden modificarse con el tiempo. En la web oficial siempre encontrarás la información actualizada.

🚶︎ Mi experiencia visitando las Cuevas del Águila:

La visita a las Cuevas del Águila dura aproximadamente 40 minutos y el recorrido es muy sencillo de seguir. Nosotros compramos la entrada directamente en la taquilla y, una vez formado el grupo, comenzamos el descenso hacia el interior.

Reconozco que la entrada no impresiona demasiado. Incluso puede parecer una cueva más, sin nada especialmente llamativo. Sin embargo, esa primera impresión cambia por completo en cuanto accedes al interior.

Lo primero que notas es el cambio de temperatura. En pocos minutos pasas del calor del exterior a unos agradables 16 ºC, una temperatura que se mantiene prácticamente constante durante todo el año y que, si vas en verano, se agradece muchísimo.

Y entonces llega el momento que más me sorprendió, la gran sala principal. No me esperaba un espacio tan enorme. Sus más de 10.000 m² y la cantidad de estalactitas, estalagmitas y columnas hacen que inevitablemente te quedes unos segundos mirando hacia arriba. Es uno de esos lugares donde las fotografías no consiguen transmitir la sensación de amplitud que tienes cuando estás allí.

Otro aspecto que me gustó mucho fue lo bien acondicionada que está la visita. A diferencia de otras cuevas que he recorrido, aquí todo el camino está perfectamente preparado, con pasarelas, escalones cómodos e iluminación suficiente para disfrutar del recorrido sin dificultad. La única parte algo más exigente son las escaleras de acceso para bajar y subir, ya que hay cierto desnivel.

Durante la visita, los guías van explicando cómo se formó la cueva y señalan algunas de las figuras que la naturaleza ha ido esculpiendo con el paso de los siglos. Mi consejo es recorrerla con calma. Aunque es posible adelantar a otros grupos, creo que merece la pena detenerse a observar los detalles, porque cuanto más miras, más formas curiosas descubres.

Cuevas del aguila

🏰 Qué ver en Arenas de San Pedro:

Después de visitar las Cuevas del Águila pusimos rumbo a Arenas de San Pedro, situado a apenas diez minutos en coche. Tuvimos suerte y encontramos aparcamiento justo delante del Castillo del Condestable Dávalos, así que decidimos empezar la visita por allí.

Reconozco que al principio pensé que no íbamos a poder verlo, porque la puerta estaba cerrada cuando llegamos. Sin embargo, después de recorrer el pueblo volvimos a pasar por delante y esta vez sí estaba abierta, así que aprovechamos para entrar en el patio interior.

Castillo del Condestable Dávalos

El castillo fue construido entre finales del siglo XIV y principios del XV por orden de Ruy López Dávalos y, años después, pasó a manos de Álvaro de Luna y de su esposa, Juana de Pimentel, conocida como La Triste Condesa.

Aunque su exterior ya merece la pena, el interior también puede visitarse. La Torre del Homenaje fue restaurada en 2006 y actualmente alberga un museo y diferentes exposiciones temporales. Nosotros no llegamos a subir, pero sí pudimos pasear por el patio, donde hoy en día se celebran numerosos actos culturales durante el verano.

Te recomiendo consultar los horarios y tarifas actualizados en la oficina de turismo o en la web oficial del castillo.

Torre del homenaje Arenas de San Pedro

Justo enfrente del castillo se encuentra la Oficina de Turismo, un buen lugar para recoger información si es tu primera vez en Arenas de San Pedro.

Desde allí comenzamos un tranquilo paseo por el casco histórico. Pasamos junto a la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, aunque no pudimos visitarla por dentro porque en ese momento estaban celebrando misa. Aun así, merece la pena acercarse para contemplar su fachada antes de continuar caminando hacia el siguiente gran monumento del pueblo, el Palacio del Infante Don Luis de Borbón.

Palacio del Infante Don Luis de Borbón

Después continuamos hasta el Palacio del Infante Don Luis de Borbón, uno de los edificios con más valor histórico de Arenas de San Pedro. Fue mandado construir en 1780 por el infante Don Luis, hermano de Carlos III, siguiendo los planos del arquitecto Ventura Rodríguez, autor de obras tan conocidas como la fuente de Cibeles de Madrid.

Por sus salones pasaron personajes tan ilustres como Francisco de Goya, Luigi Boccherini o Gaspar Melchor de Jovellanos, por lo que resulta fácil imaginar la importancia que tuvo este lugar en su época.

Reconozco que fue uno de los rincones que más me sorprendió. No habíamos comprado entrada porque ya era bastante tarde y se acercaba la hora de comer, pero tuvimos la suerte de poder acceder a parte del edificio. Subimos por la espectacular escalera principal, vimos una pequeña exposición de pintura y también varias zonas que estaban siendo restauradas.

Palacio del Infante Don Luis de Borbón

Además, la visita tuvo un detalle muy especial. Mientras recorríamos el interior, un coro local estaba ensayando y el palacio se llenó de música. Fue uno de esos momentos inesperados que hacen que un viaje se recuerde con cariño.

El encargado que se encontraba en la entrada fue muy amable y nos permitió acceder también a una zona de la planta baja que normalmente no habríamos visto. Después salimos al patio trasero, donde tuve una sensación un tanto agridulce.

Creo que el palacio tiene un enorme potencial y un valor histórico incalculable, pero me dio la impresión de que todavía le queda mucho camino por recorrer para lucir como realmente merece. Aun así, precisamente esa mezcla entre la majestuosidad del edificio, las zonas en restauración y algunos rincones con un aire decadente le daban un encanto muy especial. Me quedé con ganas de volver cuando los trabajos estén completamente terminados.

Santuario de San Pedro de Alcántara

Para terminar la visita pusimos rumbo al Santuario de San Pedro de Alcántara, situado a las afueras de Arenas de San Pedro, en un entorno muy tranquilo junto al arroyo Avellaneda.

Fue el último convento fundado por San Pedro de Alcántara y, años más tarde, Carlos III encargó a Ventura Rodríguez la construcción del complejo que puede visitarse hoy en día. En 1972 fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional.

Nosotros llegamos por la tarde y, aunque aparcar fue muy sencillo, nos encontramos con la mala suerte de que el santuario ya estaba cerrado. Aun así, mereció la pena acercarse. El entorno es muy bonito y transmite mucha tranquilidad, además de ser el punto de partida de varias rutas de senderismo por la zona.  Además si no quieres mover el coche, desde Arenas de San Pedro se puede llegar andando, aunque son como 2 km.

Si tienes pensado visitar el interior, mi consejo es consultar previamente los horarios en la oficina de turismo, ya que pueden variar. Las visitas son guiadas, en ciertos horarios y el precio es un donativo, que por lo general suele ser 2€.

💡 Consejos para la visita:

  • Si quieres visitar tanto el castillo como el palacio, consulta las entradas conjuntas, ya que suelen salir más económicas que comprar cada visita por separado.
  • Procura llegar pronto si vas en fin de semana, tanto para encontrar aparcamiento como para evitar las horas de mayor afluencia en las cuevas.
  • Nosotros comimos en Arenas de San Pedro, aunque reconozco que no tuvimos demasiada suerte. Era la hora punta y en varios restaurantes ni siquiera nos ofrecieron mesa. Y cuando por fin logramos entrar en uno, la verdad es que no nos atendieron con demasiado interés. Estoy convencido de que fue algo puntual, pero si viajas en temporada alta intentaría reservar con antelación para evitar llevarte el mismo disgusto.
  • Sin duda las Cuevas del Águila, me pareció una visita muy recomendable, ideal para todos los públicos y un plan perfecto para completar una escapada por la Sierra de Gredos.

🌍︎ Ubicación:

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