Rumanía es un destino lleno de historia y misterio, y uno de los principales atractivos turísticos del país son sus castillos. Estos monumentos no solo cuentan historias fascinantes de antiguos reyes, leyendas medievales y arquitectura imponente, sino que también ofrecen vistas impresionantes de los paisajes de Rumanía. Si estás planeando un viaje por este hermoso país, no puedes perderte estos castillos que ver en Rumanía: el Castillo de Bran, el Castillo de Peleș y el Castillo de Corvin.
Uno de los castillos más famosos de Rumanía es el Castillo de Bran, conocido mundialmente como el «Castillo de Drácula». Aunque no está directamente relacionado con la figura histórica de Vlad el Empalador, su atmósfera misteriosa y su arquitectura medieval han convertido a este castillo en un emblema del mito de Drácula.

El Castillo de Bran se encuentra en la región de Transilvania, cerca de la ciudad de Brașov. Si vas en coche te recomiendo ir con tiempo, cerca del castillo hay un aparcamiento de pago, que fue donde dejamos el coche.
Se construyo en 1377 por el rey Luis I de Hungría como una fortaleza defensiva. A lo largo de los siglos, el castillo sirvió como residencia real y, durante la época comunista, como residencia de la familia real rumana.

Al ingresar al interior del Castillo de Bran, te encuentras con un recorrido que te lleva atrás en el tiempo, a la época medieval, con una atmósfera enigmática que transporta al visitante a los días de los señores feudales, la realeza y las leyendas. Aunque no directamente relacionado con la figura histórica de Vlad el Empalador, ha sido profundamente asociado con la leyenda de Drácula, lo que añade un halo de misterio a su interior.
El interior del castillo está compuesto por salas amplias y oscuras, con muebles antiguos, alfombras y tapices que evocan la vida en la Edad Media. Al recorrer las habitaciones, puedes ver muebles de época, como camas con dosel, armarios antiguos y escritorios de madera que dan testimonio de la vida cotidiana de los nobles que habitaron el castillo.


Uno de los lugares más impresionantes dentro del castillo es la sala de armas, donde se exhiben armaduras, espadas y escudos antiguos. Estos elementos evocan las batallas y luchas que tuvieron lugar en la región durante la Edad Media, y ayudan a construir la atmósfera de fuerza y defensa que tenía el castillo como fortaleza.
La sala del tesoro es otra de las habitaciones más fascinantes, con vitrinas que contienen artefactos y objetos de gran valor histórico, como joyas medievales, monedas y otros objetos decorativos de los antiguos gobernantes del castillo.

Hoy en día, el castillo alberga un museo que muestra una colección ecléctica de arte medieval, muebles antiguos y armas históricas. Sin embargo, lo que realmente atrae a los visitantes es la exposición dedicada a Drácula, que incluye artefactos relacionados con la figura de Vlad el Empalador y las leyendas asociadas a él.


El Castillo de Bran es una auténtica máquina del tiempo, que no solo permite sumergirse en la historia medieval de Rumanía, sino también en la fascinante mezcla de mitología, leyendas y realidad que lo rodea. El ambiente oscuro, las habitaciones antiguas, las armas medievales y las exposiciones de Drácula crean una experiencia única para todo visitante, haciendo del castillo un lugar imprescindible que ver en cualquier recorrido por Rumanía.

Otro de los castillos que ver en Rumanía es el Castillo de Peleș, una verdadera joya arquitectónica ubicada en las montañas de los Cárpatos, cerca de Sinaia. Destaca por su elegancia y la mezcla de estilos arquitectónicos, que van desde el Renacimiento alemán hasta el gótico y el barroco.

Fue construido entre 1873 y 1914 como residencia real para el rey Carlos I de Rumanía. Es uno de los primeros castillos europeos que contó con electricidad y un sistema de calefacción central.
Al adentrarse en el Castillo de Peleș, ubicado en las montañas de los Cárpatos, te sentiras transportado a un mundo de lujo, sofisticación y una arquitectura impresionante. Es un ejemplo perfecto de la fusión entre lo gótico y lo renacentista, con detalles exquisitos que dan cuenta de la realeza rumana y que hace que sea un castillo imprescindible que ver en Rumanía.

El interior del Castillo de Peleș es una obra maestra de la arquitectura y el diseño. Cada habitación está decorada con un estilo único, pero todas comparten una elegancia atemporal y una atmósfera de gran refinamiento. Las paredes de madera tallada, los techos adornados y los detalles dorados crean un ambiente digno de la realeza.
Una de las estancias más sobresalientes es la capilla privada, un espacio en el que se pueden ver bellos vitrales de colores que permiten que la luz se filtre de manera espectacular. El altar de mármol y la decoración religiosa en las paredes dan al lugar un aire de solemnidad y paz, lo que lo convierte en un sitio de recogimiento dentro de la magnificencia del castillo.

Lo que más destaca del Castillo de Peleș es su variedad de estilos artísticos, que van desde el gótico hasta el renacentista, pasando por influencias barrocas y neoclásicas. El castillo tiene un total de 170 habitaciones, cada una decorada con una temática única, que abarca desde lo oriental hasta lo occidental.

El Castillo de Peleș también alberga una biblioteca privada, que contiene miles de volúmenes de libros raros, desde clásicos europeos hasta obras de filosofía y ciencia. Este lugar es una muestra de la cultura e intelectualidad de la familia real rumana.
En la Galería de Arte, los visitantes pueden admirar una serie de retratos de la realeza y pinturas de grandes artistas europeos, que ofrecen una visión de la influencia cultural de la dinastía rumana durante el siglo XIX.


Si tienes oportunidad de visitar el Castillo de Peleș, asegúrate de tomarte tu tiempo para disfrutar de cada habitación y cada detalle. El castillo es un testimonio vivo de la historia y la tradición rumana, y sin duda, uno de los castillos que ver en Rumanía por excelencia. Justo al lado tienes también el Castillo Pelișor, requiere otra entrada diferente, nosotros no lo vimos.

El Castillo de Corvin (también conocido como Castillo de Hunedoara) es uno de los castillos más grandes y mejor conservados de Rumanía, famoso por su impresionante arquitectura medieval y su atmósfera de fortaleza imponente. Al entrar en sus murallas, el visitante se ve envuelto por la historia medieval y una arquitectura que parece sacada de un cuento de hadas. Con sus torres elevadas, puentes levadizos y pasadizos secretos, el interior del castillo ofrece una experiencia única y fascinante.

El Castillo de Corvin se encuentra en la ciudad de Hunedoara, en la región de Transilvania, a unas tres horas en coche de Bucarest. El coche se deja en un aparcamiento de pago que hay al lado de la carretera.
Fue construido en el siglo XV por el príncipe John Hunyadi, un líder militar de la época. Durante los siglos, ha pasado por varias renovaciones, pero mantiene su carácter medieval con torres, puentes levadizos y una atmósfera de fortaleza imponente.

El interior del Castillo de Corvin está diseñado para reflejar la grandeza y el carácter militar de la época medieval, pero también tiene una sensación de lujo y sofisticación. Aunque el castillo se construyó principalmente con fines defensivos, las habitaciones de la nobleza tienen una riqueza de detalles que denotan el nivel social y la importancia de los que habitaron el castillo.
Una de las partes más impresionantes del castillo es el Salón de las Armas, donde se exhiben armas medievales, armaduras y escudos. Este espacio evoca la atmósfera de guerra y defensa que rodeó a la fortaleza durante la Edad Media.
La sala de armas está llena de elementos que narran la historia de las batallas libradas en la región, mostrando armas blancas como espadas, hachas, y armaduras completas de caballeros medievales. Estos artefactos no solo son fascinantes desde el punto de vista histórico, sino que también crean una sensación palpable de la vida en tiempos de guerra.

El Castillo de Corvin es una verdadera obra de arte gótico. Cada pasillo y habitación está decorada con detalles medievales que le dan al castillo un carácter único, pero también funcional como fortaleza.

El puente levadizo que conduce a la entrada principal del castillo es uno de los elementos más característicos de la fortaleza. Aunque el puente levadizo no forma parte directamente del interior del castillo, su presencia añade una atmósfera especial a la experiencia. El hecho de que los visitantes deban cruzar este puente antes de ingresar a las salas del castillo genera una sensación de transporte a otra época.
Una vez dentro, las torres del castillo ofrecen un punto de observación único, ya que desde allí se puede ver la imponente fortaleza rodeada por un paisaje medieval. Las torres son ideales para admirar la arquitectura del castillo desde las alturas y para entender mejor la estrategia de defensa que utilizaba este castillo.

Uno de los lugares más intrigantes del Castillo de Corvin es su cárcel, que estaba ubicada en un nivel inferior del castillo, lejos de la vista de los visitantes. Esta cárcel medieval fue utilizada durante siglos para encarcelar a prisioneros de guerra y criminales, y su atmósfera oscura y opresiva hace que los visitantes puedan sentir el peso de la historia.
Además de la cárcel, el castillo está lleno de pasadizos secretos, que se utilizaban para escapar en tiempos de invasión o para acceder a zonas del castillo sin ser vistos. Hoy, algunos de estos pasajes aún son accesibles para los turistas, y añaden un toque de misterio a la visita.

El Castillo de Corvin es, sin duda, una de las fortificaciones más impresionantes de Rumanía y uno de los castillos que ver en Rumanía que no te puedes perder. Su interior, con sus salas medievales, colecciones de armas, torres elevadas y pasadizos secretos, ofrece una experiencia única que transporta a los visitantes a la Edad Media. La mezcla de fortaleza y elegancia gótica hace de este castillo un lugar fascinante para explorar y aprender más sobre la historia medieval de Transilvania.
Si visitas el Castillo de Corvin, aunque por dentro sea el menos llamativo de los tres, no olvides explorar sus torres y pasadizos. Además, asegúrate de tomar el tiempo necesario para disfrutar de su exhibición de armas y la atmósfera medieval que te rodeará en cada paso.
Rumanía es un país con una rica historia, y sus castillos que ver en Rumanía son una prueba palpable de su pasado medieval y real. Desde la misteriosa atmósfera del Castillo de Bran, hasta la elegante arquitectura del Castillo de Peleș y la fortaleza medieval del Castillo de Corvin, cada uno de estos castillos te transportará a una época fascinante. Si te apasionan las leyendas, la historia y la arquitectura, no puedes dejar de visitar estos tres monumentos emblemáticos que hacen de Rumanía un destino único para los amantes de la historia y la aventura.
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