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Qué ver en Shanghái en 2 días

Ruta y lugares imprescindibles

En este artículo te cuento qué ver en Shanghái en 2 días, siguiendo la ruta que hicimos nosotros, con los lugares que visitamos, cómo nos organizamos y algunos consejos que creo que pueden ser útiles para aprovechar mejor el tiempo.

Porque si algo descubrí durante estos días es que Shanghái cambia completamente dependiendo de la zona y, sobre todo, de la hora del día. Y cuando llega la noche, la ciudad se transforma por completo.

Nosotros tuvimos algo más de dos días para conocer Shanghái, ya que aprovechamos parte de la tarde de nuestra llegada y después tuvimos dos jornadas completas. Evidentemente, no es tiempo suficiente para conocer Shanghái, pero sí para llevarte una primera impresión de sus lugares más emblemáticos.

✈️ Llegando a Shanghái desde Zhangjiajie

Después de pasar el día anterior recorriendo el Parque Nacional de Zhangjiajie, tocaba cambiar completamente de escenario y poner rumbo a Shanghái.

Nuestro vuelo salía a las 14:40 desde el aeropuerto de Zhangjiajie y aterrizamos a las 17:00 en el Aeropuerto Internacional de Shanghái-Pudong. Fuimos con bastante tiempo al aeropuerto, algo que agradecimos porque antes de acceder a la terminal hay que pasar una pequeña revisión y después todavía quedan los controles de seguridad.

Una de las cosas que más nos llamó la atención fue el tema de los mecheros. Durante el viaje por China habíamos comprobado que en muchos controles de seguridad te los retiran, por lo que una chica de nuestro grupo decidió guardar el suyo dentro de la maleta facturada. El problema es que el equipaje también pasa por un escáner antes de ser enviado al avión y, al detectar el mechero, le hicieron abrir la maleta para retirarlo.

Dentro del aeropuerto también había una sala para fumadores, aunque el sistema para encender los cigarrillos era bastante curioso. En lugar de utilizar un mechero, había unos dispositivos con una resistencia caliente: introducías el cigarro por un pequeño orificio y podías encenderlo directamente.

Pero lo que más me llamó la atención del aeropuerto fueron algunas de esas pequeñas cosas que te hacen darte cuenta de que estás en China. Había carritos para transportar las maletas con una pantalla integrada, que además de servir para localizar las tiendas permitía entretenerse jugando, y también encontramos un montón de sillones de descanso.

Aunque, sin duda, mi rincón favorito estaba fuera, desde el aeropuerto se podía ver la montaña de Tianmen a lo lejos, y había incluso unos prismáticos gratuitos para poder observarla con más detalle. Una bonita despedida antes de poner rumbo a Shanghái.

🌃 Primer contacto con Shanghái

Entre el vuelo, la llegada al aeropuerto y el traslado privado hasta nuestro alojamiento, llegamos al hotel sobre las 19:00.

A esas horas ya poco podíamos hacer más que dejar las cosas y salir a cenar, pero tampoco queríamos terminar el día sin tener un primer contacto con Shanghái. Para nuestra primera cena fuimos a Yang’s Fried Dumplings, un local especializado en dumplings que encontramos dentro de un centro comercial de Nanjing Road.

Pedimos varios tipos para probar, unos de carne, otros de gamas y unos wonton que llevaban una salsa de almendras por encima. La verdad es que fue una muy buena manera de empezar nuestra visita a Shanghái y, además, el sitio nos gustó bastante.

Ojo si quieres buscarlo, aunque está en plena zona de Nanjing Road y en el mismo centro comercial hay restaurantes que se ven perfectamente desde la calle, como Five Guys, Yang’s Fried Dumplings está dentro del centro comercial, en la planta baja, por lo que desde fuera no resulta tan evidente.

Después de cenar aprovechamos para dar un paseo por Nanjing Road, una de las avenidas comerciales más famosas de la ciudad, y desde allí nos acercamos hasta The Bund.

Y aunque apenas acabábamos de llegar, aquel primer paseo ya fue suficiente para hacernos una idea de lo que nos esperaba durante los siguientes días. Frente a nosotros aparecía el espectacular skyline de Shanghái iluminado, con los rascacielos de Pudong al otro lado del río Huangpu. Eso sí, he de decir que había muchísima gente.

Fue un primer contacto bastante breve, pero perfecto para empezar a descubrir la ciudad. Después de todo el día viajando, tocaba volver al hotel y descansar, porque al día siguiente empezaba de verdad nuestra ruta por Shanghái en 2 días.

The bund vistas

🏮 Primer día de ruta en Shanghái

🌿 Yuyuan Garden, un oasis en pleno centro

Salimos del hotel sobre las 8:30 de la mañana y pusimos rumbo andando hacia Yuyuan Garden, que teníamos a unos 15 minutos a pie. A esa hora todavía había bastante tranquilidad y apenas comenzábamos a ver movimiento por las calles.

Una vez llegamos a la entrada del jardín, compramos allí mismo las entradas y comenzamos la visita.

Yuyuan Garden es uno de los jardines tradicionales chinos más famosos de Shanghái y una de las mejores zonas para descubrir una cara completamente diferente de la ciudad. Fue construido durante la dinastía Ming, en el siglo XVI, como jardín privado, y está formado por estanques, pabellones, rocallas, puentes y pequeños rincones que se van descubriendo mientras avanzas.

A priori puede parecer un lugar pequeño, pero tiene muchos más rincones de los que parece. Nosotros estuvimos alrededor de una hora recorriéndolo tranquilamente y la verdad es que me sorprendió bastante. Después de estar rodeados de rascacielos, encontrarte de repente con este tipo de arquitectura y jardines tradicionales resulta cuanto menos curioso.

Cuando salimos, ya eran aproximadamente las 10:00 y se notaba muchísimo el cambio. Las calles empezaban a llenarse de gente y Shanghái comenzaba poco a poco a despertar.

🏯 Templo Jing’an: historia entre rascacielos

Desde Yuyuan Garden tuvimos que salir de la zona para pedir un Didi que nos llevara hasta el siguiente punto de la ruta, el Templo Jing’an.

Este templo budista tiene una historia que se remonta a hace más de 1.700 años y es uno de los templos más importantes de Shanghái. Sin embargo, lo que más me llamó la atención no fue solamente el templo en sí, sino su ubicación.

Resulta curioso estar delante de un templo con tantos siglos de historia y levantar la mirada para encontrarte rodeado de enormes edificios modernos. Es uno de esos contrastes que definen perfectamente a Shanghái.

Al igual que nos ocurrió en el templo que visitamos en Pekín, el ambiente estaba impregnado del olor del incienso, con personas realizando sus ofrendas y monjes caminando tranquilamente por el recinto.

También me llamó especialmente la atención la zona donde la gente lanza monedas como parte de sus ofrendas, algo que genera una escena bastante curiosa.

No necesitamos demasiado tiempo para visitarlo. Estuvimos algo menos de una hora, suficiente para recorrer sus diferentes espacios y disfrutar de ese contraste entre la tradición y la Shanghái más moderna.

🥟 Parada para comer: Lai Lai Xiao Long

Después de visitar el templo tocaba hacer una parada para comer. Elegimos Lai Lai Xiao Long, un restaurante especializado en dumplings que teníamos apuntado.

Pedimos varios tipos para probar y, si vas, yo destacaría especialmente los dumplings de cangrejo, que no están disponibles en todos los sitios, y los de carne, que también estaban muy buenos.

También aprovechamos para probar los wonton, que son diferentes de los dumplings tradicionales porque se sirven dentro de una sopa.

Después de haber probado varios restaurantes durante el viaje, este es uno de esos sitios que sí recomendaría incluir en una ruta gastronómica por Shanghái.

Lai Lai Xiao Long

🛍️ Nanjing Road, la gran avenida comercial de Shanghái

Con el estómago lleno, cogimos otro Didi hasta Nanjing Road, esta vez para recorrerla tranquilamente y aprovechar también para hacer alguna compra.

Nanjing Road es probablemente la calle comercial más famosa de Shanghái y una de las grandes arterias de la ciudad. Aquí puedes encontrar prácticamente de todo: desde grandes marcas internacionales como Apple o Adidas, hasta tiendas mucho más curiosas relacionadas con el mundo del cómic, el anime y las figuras. 

Y precisamente eso fue una de las cosas que más me sorprendió. En una misma zona puedes pasar de una tienda completamente convencional a otra llena de figuras y merchandising. 

Incluso encontramos una tienda de electrónica que, además de móviles y tablets, vendía coches. Una combinación bastante curiosa que resume un poco lo que te puedes encontrar paseando por Shanghái. Lo que me agotó un poco fue la gente que salía de la nada para llevarte a su tienda para venderte falsificaciones, algunos son bastante pesados.

Después de recorrer Nanjing Road pusimos rumbo a la zona financiera de Pudong, porque todavía nos quedaba una de las visitas que más ganas tenía de hacer.

🏙️ Shanghai Tower: Shanghái desde las alturas

Shanghai tower

Sobre las 16:30 llegamos a la Shanghai Tower, uno de los grandes iconos del skyline de Shanghái. Compramos las entradas directamente en la taquilla y aquí encontramos dos modalidades diferentes: una para acceder al mirador y otra que incluye además la visita a una zona superior donde se encuentra el famoso amortiguador de la torre.

La Shanghai Tower alcanza los 632 metros de altura y cuenta con uno de los ascensores más rápidos del mundo, capaz de alcanzar aproximadamente 18 metros por segundo. Así que subir hasta el mirador es prácticamente cuestión de segundos.

Una vez arriba, el mirador ofrece vistas de 360 grados sobre Shanghái, con una panorámica espectacular de Pudong, el río Huangpu y el resto de la ciudad.

El mirador cuenta con dos niveles, aunque la segunda planta está más enfocada a la cafetería y al acceso a la zona superior. Por eso, si lo que buscas principalmente son las vistas, la zona principal del mirador es la que realmente merece la pena.

Nosotros, además, habíamos comprado la entrada que incluía la experiencia adicional.

Y aquí llegó una pequeña sorpresa.

⚙️ El amortiguador de la Shanghai Tower

Tuvimos que esperar un poco para acceder a esta segunda parte de la visita. La zona es bastante curiosa porque primero hay una pequeña exposición de detalles sobre la construcción y la historia de la torre, hasta llegar finalmente al enorme amortiguador de masa que ayuda a estabilizar el edificio frente al viento y los movimientos.

Además, alrededor del amortiguador hacen una especie de pequeño espectáculo de luces que resulta bastante llamativo.

La estructura tiene una forma muy particular, aquí dejo que cada uno saque sus propias conclusiones, pero después de haberlo visto, personalmente creo que con la entrada al mirador habría sido suficiente.

Las vistas son, sin duda, lo mejor de la visita.

Amortiguador Shanghai tower

🟣 La Perla de Oriente y el skyline al anochecer

La perla de oriente

Después de bajar de la Shanghai Tower continuamos andando hasta la Perla de Oriente, otro de los grandes símbolos del skyline de Shanghái.

La idea era subir para contemplar la ciudad desde una perspectiva diferente y, sobre todo, hacerlo justo cuando empezaba a caer la tarde y Shanghái comenzaba a iluminarse.

Entramos sobre las 18:30 y estuvimos aproximadamente una hora.

La experiencia, sin embargo, fue bastante diferente a la que habíamos tenido en la Shanghai Tower. Había muchísima gente, especialmente porque coincidimos con el momento en el que empezaban a encenderse las luces de la ciudad.

Una de las zonas más conocidas es el espacio con suelo transparente, que permite mirar directamente hacia abajo. Sobre el papel es bastante espectacular, pero en la práctica estaba tan lleno que resultaba complicado disfrutarlo.

Lo mismo ocurría con otros puntos de observación, mucha gente se quedaba parada mirando el móvil y ocupando el espacio, en lugar de acercarse a las ventanas para disfrutar de las vistas.

Por eso, aunque la Perla de Oriente es uno de los lugares más famosos de Shanghái, después de haber probado ambas experiencias, me quedo con la Shanghai Tower.

🍜 Una cena que no repetiría

Para terminar el día fuimos hasta un centro comercial cercano, donde tenía apuntado un restaurante que había visto varias veces en Instagram: No.3 Warehouse Creativity China Cai, en Lujiazui Uper Brand Mall.

La verdad es que el sitio es bastante llamativo y los platos tienen una presentación muy original. Sin embargo, después de probarlo, no me pareció nada especial teniendo en cuenta el precio.

Es uno de esos restaurantes que se han hecho muy populares en redes sociales y que llaman muchísimo la atención cuando ves las fotografías, pero personalmente priorizaría otros restaurantes más auténticos y con mejor relación calidad-precio.

Después de cenar salimos del centro comercial y, justo desde una de sus salidas, pudimos volver a disfrutar de las vistas hacia la otra orilla del río.

Ya con el día prácticamente terminado, cogimos un Didi de vuelta al hotel.

No.3 Warehouse

🏮 Segundo día de ruta en Shanghái

🏯 Templo Longhua: un lugar de culto todavía muy vivo

Teníamos apuntados un par de templos para este día, pero finalmente nos recomendaron visitar Longhua Temple, así que cogimos un Didi y en aproximadamente media hora llegamos hasta allí.

El Templo Longhua es uno de los templos budistas más antiguos y conocidos de Shanghái. Su origen se remonta, según la tradición, al siglo III, aunque el complejo actual ha sido reconstruido en diferentes momentos a lo largo de su historia.

La entrada fue gratuita y además coincidimos con un domingo, por lo que el templo estaba a rebosar de gente.

Nada más entrar, una de las primeras cosas que llama la atención es su pagoda, uno de los símbolos del complejo. Sin embargo, lo que más me gustó no fue solamente la arquitectura, sino el ambiente que encontramos.

Había muchísima gente local realizando sus rezos y oraciones, especialmente alrededor de la pagoda y de los diferentes espacios de culto. Ver a tantas personas acudiendo al templo no como turistas, sino como parte de su vida cotidiana, le daba una atmósfera muy especial.

Por momentos sentías que estabas formando parte de algo que iba mucho más allá de una visita turística. Evidentemente, nosotros intentamos ser muy respetuosos, evitando molestar mientras las personas realizaban sus oraciones.

Y creo que precisamente eso fue lo que hizo que disfrutara tanto de Longhua, no parecía un lugar preparado para el turista, sino un templo que continúa teniendo un papel importante para la gente de Shanghái.

🌳 French Concession: perderse por otra cara de Shanghái

Después de Longhua cogimos el metro para dirigirnos hacia la conocida como French Concession, uno de los barrios más interesantes para pasear por Shanghái.

Esta zona fue antiguamente una concesión francesa y todavía conserva parte de esa herencia en sus calles, edificios y, sobre todo, en el ambiente. Aquí los enormes rascacielos y las grandes avenidas que habíamos visto en otras zonas de Shanghái dejan paso a calles arboladas, edificios históricos, pequeñas tiendas, cafeterías y rincones mucho más tranquilos.

Para mí fue una de las zonas que más me gustaron de la ciudad.

Y aquí el mejor consejo que puedo darte es muy sencillo, no tengas demasiada prisa. La gracia de la French Concession está precisamente en caminar sin un objetivo demasiado concreto e ir descubriendo pequeñas calles y rincones.

Nosotros incluso terminamos cayendo en la tentación y acabamos comprando ropa de estilo chino, además de alguna que otra cosa que encontramos durante el paseo.

Me quedé con la sensación de que esta zona merecía mucho más tiempo del que pudimos dedicarle. Si tienes la oportunidad de visitarla también de noche, creo que puede ser todavía más especial, pero nosotros ya no teníamos más días para comprobarlo.

🥟 Comida en Yang's Fried Dumplings

Desde aquí teníamos pensado dirigirnos hacia People’s Square, pero justo cuando empezamos a desplazarnos comenzó a llover.

Por suerte, teníamos claro dónde queríamos comer y volvimos a recurrir a un sitio que ya habíamos probado durante nuestra primera noche en Shanghái, Yang’s Fried Dumplings.

Si algo funciona, ¿para qué cambiar? 

Volvimos a pedir varios tipos de dumplings, incluyendo unos picantes y los que llevan la característica salsa de almendras por encima.

Después de haber probado varios lugares durante el viaje, este fue uno de esos sitios que nos gustó lo suficiente como para repetir. Además este local era más amplio que el primero que vimos y pudimos sentarnos sin tener que esperar. Incluso pedimos a través del código QR de la mesa.

Y tuvimos bastante suerte porque, cuando terminamos de comer, había dejado de llover.

Yang's Dumpling

💍 People's Square y el curioso mercado matrimonial

Con la lluvia ya olvidada, nos dirigimos finalmente a explorar People’s Square.

Pero no íbamos únicamente a visitar la plaza. Era domingo y precisamente ese día se celebra una de las tradiciones más curiosas que puedes encontrar en Shanghái, el conocido como Shanghai Marriage Market, o mercado matrimonial.

Aquí los protagonistas no son realmente los jóvenes que buscan pareja, sino sus padres.

Durante los fines de semana, especialmente los sábados y domingos, padres y familiares acuden a la plaza con carteles en los que colocan información sobre sus hijos solteros, como edad, profesión, estudios o características que consideran importantes, con la intención de encontrarles una posible pareja.

Y sí, lo vimos en directo.

Nos internamos por la plaza y allí estaban los padres mostrando los carteles, leyendo los de otras familias y hablando entre ellos. La verdad es que la primera impresión es bastante curiosa porque, salvando las distancias, parece una especie de Tinder de Shanghái, pero gestionado por los padres. 

Es una de esas experiencias que difícilmente encontrarías haciendo simplemente una ruta turística convencional y que te permite conocer un poco mejor algunas costumbres sociales de la ciudad.

☕ Park Hotel Bakery: me quedé con las ganas

Muy cerca de People’s Square tenía también apuntada Park Hotel Bakery, una pastelería bastante conocida y popular entre los locales.

La intención era probar sus jugosas palmeras, pero cuando llegamos había una cola enorme y, teniendo en cuenta que todavía nos quedaban varias cosas por hacer, decidimos no esperar.

Así que me quedé con las ganas.

Si vas con tiempo y finalmente pruebas sus palmeras, ya me contarás en comentarios qué tal están, porque yo esta vez no puedo dar mi opinión.

🚢 El barco de Louis Vuitton

Nuestra siguiente parada era bastante más peculiar, el barco de Louis Vuitton.

Y llegar hasta allí fue toda una aventura.

Primero seguimos las indicaciones de Google y terminamos caminando hacia un lugar que no era el correcto. Cuando llegamos allí, evidentemente, el barco no estaba.

Después de dar unas cuantas vueltas decidimos dejar de pelear con Google y coger un Didi hasta la otra ubicación.

Y esta vez sí.

Esto es precisamente una de esas situaciones que me recuerdan por qué, cuando viajas por China, no conviene depender únicamente de Google Maps. Algunas ubicaciones no están bien situadas o directamente no funcionan como estamos acostumbrados en Europa. En mi guía sobre cómo viajar por China te cuento qué aplicaciones utilizamos nosotros durante el viaje.

Una vez llegamos al lugar correcto, encontramos el famoso barco de Louis Vuitton, que la verdad es que resulta bastante llamativo.

Para acceder es necesario reservar previamente. Lo curioso es que puedes hacerlo allí mismo, justo detrás de las escaleras mecánicas que hay junto al barco encontramos un puesto donde puedes escanear un código QR y elegir la fecha y hora de la visita.

Nosotros lo hicimos en ese momento y tuvimos suerte, pudimos reservar para ese mismo día.

Como todavía faltaba un rato para nuestra hora de entrada, aprovechamos para visitar otro lugar curioso que estaba justo enfrente.

☕ El Starbucks más grande de Asia

Frente al barco se encuentra un enorme Starbucks Reserve Roastery, que en su momento fue conocido como uno de los Starbucks más grandes del mundo y uno de los más grandes de Asia.

Entramos simplemente para hacer tiempo y la verdad es que el tamaño y el diseño del local llaman muchísimo la atención. No tiene demasiado que ver con el Starbucks convencional que puedes encontrarte en cualquier ciudad.

Después de esperar un rato llegó nuestra hora y volvimos al barco.

Por dentro encontramos una especie de exposición/museo, con diferentes elementos relacionados con la marca y el mundo de Louis Vuitton. No es una visita imprescindible para mí, pero sí resulta curiosa si te gustan este tipo de experiencias diferentes.

Al salir decidimos coger el metro para dirigirnos hacia North Bund, otra de las zonas desde las que puedes disfrutar de unas vistas magníficas del skyline de Shanghái.

Durante el trayecto andando hacia el metro terminamos saliendo por una zona bastante curiosa y diferente a lo que habíamos visto hasta entonces, pero teníamos claro que queríamos llegar al North Bund antes de que se hiciera demasiado tarde. Si vuelvo alguna vez me pasearía más tranquilamente por esta parte, que además había calles peatonalizadas.

Calle de Shanghái

🌆 North Bund: otra perspectiva del skyline

Una vez allí entendimos por qué esta zona está ganando tanta popularidad.

Había bastante gente, pero muchísima menos que en The Bund, y las vistas hacia Pudong eran espectaculares.

Desde aquí puedes contemplar de frente algunos de los edificios más reconocibles de Shanghái y, además, disfrutar del skyline con algo más de tranquilidad.

The Bund Nort

🌃 The Stage: un mirador diferente en Shanghái

Para terminar el día teníamos apuntado otro mirador bastante diferente a los anteriores, The Stage, situado en el edificio Magnolia Plaza.

Compramos la entrada directamente allí y subimos hasta la zona del helipuerto, que es precisamente donde se encuentra el mirador.

Y aquí la experiencia cambia completamente.

En lugar de encontrarte simplemente con una plataforma de observación llena de turistas, en medio del espacio había incluso un DJ, con música y luces, creando un ambiente bastante más animado.

Había gente, pero mucha menos cantidad que la que habíamos encontrado en otros miradores de Shanghái, así que pudimos disfrutarlo bastante más tranquilamente.

La única pega que le encontré es que parte de la estructura del propio edificio puede molestar un poco a la hora de hacer fotografías, dependiendo del ángulo.

Aun así, como experiencia me pareció bastante interesante, sobre todo si buscas un mirador diferente y con ambiente en lugar de otro observatorio convencional.

🍜 Última noche en Shanghái

Después de The Stage volvimos hacia Nanjing Road para cenar.

Queríamos terminar el viaje cerca del hotel, así que aprovechamos para comer algo por la zona y dar por terminada nuestra ruta.

Y así acababan nuestros días en Shanghái.

Habíamos llegado con apenas una tarde para tomar contacto con la ciudad y, aunque después tuvimos dos días bastante intensos, me fui con la sensación de que Shanghái necesita mucho más tiempo.

Vimos muchísimo, pero también nos dejamos muchas cosas pendientes. Y probablemente esa sea precisamente una de las mejores señales que puede dejar una ciudad después de visitarla.

📝 Lugares que me quedaron pendientes en Shanghái

Aunque durante estos días conseguimos visitar muchos de los lugares más conocidos de Shanghái, la ciudad es enorme y me quedaron varios sitios pendientes. De hecho, si tienes más tiempo, yo ampliaría la estancia antes que intentar meter todos estos lugares a la carrera.

Estos son algunos de los lugares que tenía apuntados y que, por falta de tiempo, se quedaron para otra ocasión.

🏮 Zhujiajiao — mi gran pendiente

Si tuviera que elegir un solo lugar de esta lista para añadir a la ruta, probablemente sería Zhujiajiao.

Esta antigua ciudad de agua se encuentra en el distrito de Qingpu, bastante alejada del centro de Shanghái, y ofrece una imagen completamente diferente de la ciudad. Aquí encontrarás canales, casas tradicionales, puentes de piedra y calles antiguas, además de diferentes jardines y edificios históricos.

Precisamente por eso me parece tan interesante. Durante nuestra ruta vimos la Shanghái de los grandes rascacielos, el Bund, Pudong, los templos y los barrios históricos, pero Zhujiajiao permite conocer esa otra cara de la región, la de los antiguos pueblos de agua de Jiangnan.

Eso sí, hay que tener en cuenta que visitar Zhujiajiao requiere prácticamente medio día, por lo que no intentaría incluirlo en una ruta de dos días a cualquier precio.

🛕 Templo del Buda de Jade

Otro de los lugares que tenía apuntados era el Templo del Buda de Jade, uno de los templos budistas más conocidos de Shanghái.

Su principal atractivo son las imágenes de Buda realizadas en jade y el hecho de que continúa siendo un templo budista activo.

En mi caso, después de haber visitado el Templo Jing’an y el Templo Longhua, creo que la decisión de no incluirlo fue bastante acertada si solo dispones de dos días. Los tres templos tienen interés, pero no creo que sea necesario visitarlos todos en una primera escapada.

Además, tiene la ventaja de que puedes combinarlo con otro de mis pendientes, Tian An 1000 Trees, que se encuentra relativamente cerca.

🏘️ Xintiandi

Xintiandi es otra de las zonas que me quedaron pendientes.

Se trata de un barrio donde las antiguas casas tradicionales shikumen conviven con restaurantes, cafeterías, tiendas y edificios modernos. Es precisamente esa combinación entre el Shanghái tradicional y el Shanghái más moderno lo que hace interesante la visita.

Sin embargo, aquí tampoco creo que haya que obsesionarse.

Nosotros ya recorrimos la French Concession, por lo que parte de la experiencia se solapa. Por eso, teniendo solo dos días y medio, no considero que nos equivocáramos por dejarlo fuera.

🌳 Tian An 1000 Trees

Tian An 1000 Trees es un enorme complejo comercial cuya arquitectura está cubierta por cientos de árboles y plantas, creando una especie de montaña artificial en pleno Shanghái.

Además de los propios edificios, el proyecto está relacionado con el entorno artístico de la ciudad y se encuentra junto al río Suzhou.

Es un lugar especialmente interesante si buscas arquitectura diferente y sitios fotogénicos, aunque personalmente no sacrificaría alguno de los imprescindibles de Shanghái por visitarlo.

Una ventaja es que puedes combinarlo con el Templo del Buda de Jade y aprovechar mucho mejor el tiempo.

🎨 M50 Art District

Y ya que hablamos de esta zona, hay otro lugar que tendría en el radar para una futura visita: M50 Art District.

Es uno de los principales espacios dedicados al arte contemporáneo de Shanghái, con galerías, estudios y diferentes propuestas artísticas.

No lo considero imprescindible para una primera visita, pero sí puede ser una opción interesante si te gustan los lugares diferentes y quieres alejarte un poco de la ruta turística más habitual.

Por eso, yo los trataría prácticamente como un mismo plan: Buda de Jade + Tian An 1000 Trees + M50, dependiendo del tiempo disponible.

🛍️ AP Plaza, el famoso mercado de imitaciones

Otro lugar que tenía apuntado era el famoso mercado de imitaciones de Shanghái.

Actualmente se conoce como AP Plaza (Yatai Xinyang Fashion & Gift Market) y se encuentra en el subsuelo de la estación Shanghai Science & Technology Museum, en la línea 2 del metro.

Es un lugar especialmente conocido por la venta de imitaciones y diferentes productos, por lo que solo lo incluiría en una ruta si este tipo de mercado te interesa.

Para una primera visita a Shanghái no lo considero imprescindible. Yo lo dejaría como una alternativa para rellenar tiempo o para quien tenga especial interés en conocer este tipo de mercados.

🏛️ Shanghai Expo Park

El Shanghai Expo Park también se quedó fuera de nuestra ruta.

La zona ocupa los antiguos terrenos de la Exposición Universal de Shanghái de 2010 y conserva diferentes espacios y edificios relacionados con aquel evento.

Me parece interesante si tienes más días en la ciudad y te interesa especialmente la arquitectura, los museos o la historia de la Expo, pero con solo dos días y medio considero que hay bastantes lugares más representativos de Shanghái que priorizaría antes.

🎢 Shanghai Disneyland: un plan diferente

Y finalmente está Shanghai Disneyland.

Aquí directamente no lo metería en la misma categoría que el resto de lugares pendientes. Disneyland Shanghai merece prácticamente un día completo, por lo que para mí sería un plan independiente dentro de un viaje más largo a Shanghái.

Si tienes dos días para conocer la ciudad, yo no sacrificaría uno de ellos para ir a Disney. En cambio, si tienes un día extra y eres fan de los parques Disney, entonces sí puede ser una opción estupenda.

Si tienes solamente dos días en Shanghái, no intentaría añadir todos estos lugares. Es mejor disfrutar con calma de los imprescindibles que convertir la visita en una carrera. En cambio, si tienes 3 o 4 días, aquí ya tienes varias opciones muy interesantes para completar la ruta. Y si dispones de un día extra y eres fan de los parques Disney, entonces Shanghai Disneyland puede convertirse perfectamente en otro plan independiente. 

🗺️ Mapa de puntos de Shanghái

🏨 Dónde alojarse en Shanghái

Si buscas dónde alojarte en Shanghái, el SSAW Boutique Hotel Shanghai Bund, es un alojamiento bastante céntrico y que me parece una buena opción si quieres tener buena parte de la ciudad a mano.

Está situado muy cerca de Nanjing Road, por lo que resulta bastante cómodo para moverte por el centro y para salir a recorrer la ciudad. En nuestro caso nos vino especialmente bien porque durante nuestra estancia hicimos buena parte de la ruta por esta zona.

La habitación era amplia y estaba bien equipada. Como detalle, teníamos té, agua de cortesía, zapatillas y albornoz, además de nevera. El baño tenía una particularidad que puede resultar curiosa: contaba con un gran ventanal que daba directamente a la habitación, aunque tenía una cortinilla para poder ganar intimidad. Además incluía desayuno tipo buffet muy completo.

Incluso tuvieron un detalle que agradecí bastante el último día. Nuestro vuelo salía temprano y no íbamos a poder disfrutar del desayuno en el horario habitual, pero nos permitieron acceder antes y coger lo que ya tenían preparado, así que pudimos desayunar algo antes de marcharnos hacia el aeropuerto.

En definitiva, me parece una opción muy recomendable para alojarse en Shanghái, sobre todo por su ubicación, el buen desayuno y los servicios que ofrece.

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