Qué ver en Broto
Naturaleza, historia y aventura en el Pirineo aragonés
Broto es un encantador pueblo situado en la comarca del Sobrarbe, en pleno Pirineo aragonés y te cuento que ver. Nos pareció el lugar perfecto para hacer una parada estratégica durante nuestra ruta por el norte de Huesca.
Después de nuestra estancia en Sallent de Gállego, continuamos hasta el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Al terminar la ruta, Broto nos pareció ideal para pasar la noche y reponer fuerzas antes de seguir explorando la zona al día siguiente.
Nos hospedamos en el Hotel Latre, en la Avenida Ordesa 23, justo en la carretera principal que cruza el pueblo. La habitación era amplia, cómoda y muy silenciosa, algo que agradecimos mucho tras una jornada de senderismo. Además, el hotel dispone de zona de aparcamiento gratuito justo enfrente, lo que es muy cómodo si viajas en coche.
Tras dar una vuelta por el pueblo, decidimos cenar en la Pizzería La Tea. Nos atendieron de maravilla y la comida fue excelente, así que te la recomendamos sin dudar. Pedimos diferentes pizzas y todas estaban muy ricas, y de postre una panacota.
Aunque Broto no es muy grande, está cargado de historia y rodeado de paisajes espectaculares. Uno de sus principales atractivos es la Iglesia de San Pedro, un buen ejemplo de iglesia fortificada típica del Pirineo. Pasear por sus calles es muy agradable y enseguida percibes ese ambiente tranquilo y acogedor de los pueblos de montaña.
El pueblo está dividido por el río Ara, que separa dos barrios tradicionales: al norte, el barrio de la Santa Cruz, y al sur, el barrio de los Porches. Como en muchos pueblos del Alto Aragón, estas divisiones tienen más valor histórico y cultural que urbanístico, ya que se trata de pequeñas agrupaciones de casas separadas únicamente por el río.
Antiguamente, ambos barrios estaban unidos por un puente medieval que fue destruido durante la Guerra Civil. En la actualidad, un puente de hormigón permite cruzar de un lado a otro sin problema.
Además, Broto conserva un puente románico que cruza el río Sorrosal. Este se encuentra junto a la famosa Cascada del Sorrosal, uno de los lugares más espectaculares que ver en Broto. Aunque el puente está cerrado al paso, se ha habilitado otro paralelo, muy cerca, que conecta con el vecino pueblo de Oto.
Sin duda, la Cascada del Sorrosal es el rincón más visitado del pueblo. Para llegar, basta con caminar unos cinco minutos desde la carretera por un sendero fácil y accesible. Te recomiendo aparcar donde encuentres sitio y hacer el recorrido a pie, ya que es corto y muy agradable.
La cascada en sí es impresionante, pero lo que realmente llama la atención es la vía ferrata que asciende por su pared. Aunque en fotos parecía más exigente, una vez allí vimos que no parecía demasiado difícil. Eso sí, ¡impone bastante! Me quedé con ganas de probarla, así que ya tengo excusa para volver.
Si te gusta la aventura, Broto es un destino ideal. Ofrece una gran variedad de actividades al aire libre para todos los niveles. Entre las más populares están el barranquismo, la espeleología, las vías ferratas, el rafting y, por supuesto, el senderismo por el entorno del Parque Nacional de Ordesa.
Además, muchas de estas experiencias pueden hacerse con guías locales expertos, lo cual garantiza seguridad y una mejor comprensión del entorno natural. En definitiva, Broto es una parada obligatoria para los amantes de la naturaleza y el deporte en plena montaña.
Si te estás preguntando qué ver en Broto, te sorprenderá la cantidad de lugares con encanto que esconde este pequeño pueblo del Pirineo. Desde su casco histórico hasta la Cascada del Sorrosal, pasando por su ambiente tranquilo y su oferta de actividades, Broto es mucho más que un sitio de paso: es un lugar donde disfrutar del paisaje, la historia y la aventura en un entorno natural privilegiado.








