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Qué ver en Fenghuang

Guía y experiencia de viaje

Después de visitar ciudades tan diferentes como Pekín, Xi’an y Chongqing, llegamos a Fenghuang, un destino completamente distinto a todo lo que habíamos visto hasta ese momento y tocaba descubrir qué ver en Fenghuang.

Fenghuang es conocida por su ciudad antigua, formada por casas tradicionales construidas a orillas del río Tuojiang, sus pequeños puentes y sus calles llenas de vida. Aunque es un lugar bastante turístico, tiene una atmósfera muy especial, especialmente cuando cae la noche y todo el pueblo se ilumina.

En nuestro caso estuvimos muy poco tiempo, pero intentamos aprovecharlo al máximo. Más que ir tachando lugares de una lista, aquí lo interesante fue simplemente caminar, perderse por sus calles y disfrutar del ambiente.

Y precisamente eso es lo que quiero contarte en este artículo, cómo fue nuestra experiencia en Fenghuang, qué vimos durante nuestra estancia y qué me hubiera gustado tener más tiempo para conocer.

🚄 Llegando a Fenghuang desde Chongqing

Tomamos el tren desde Chongqing hasta Fenghuang, con salida a las 11:46 y llegada a las 16:45. En este trayecto no pudimos pedir comida en ninguna estación, así que esta vez tocó tirar de los snacks que llevábamos preparados para el viaje.

Al llegar a la estación nos esperaba una pequeña sorpresa. En lugar de subirnos todos a un autobús, nos recogieron en tres coches diferentes para llevarnos directamente hasta el hotel.

El motivo tenía que ver con la forma de acceder a la zona turística durante la temporada alta. Según nos explicaron, los grupos de más de diez personas tienen que utilizar obligatoriamente el autobús lanzadera desde el centro de visitantes hasta la zona turística, y las colas pueden llegar a ser bastante largas. Por eso, para evitar perder varias horas esperando, nos organizaron el traslado en coches.

Así que, entre el trayecto desde la estación y el desplazamiento hasta el alojamiento, llegamos al hotel sobre las 17:30.

Y apenas tuvimos tiempo de dejar las cosas.

Nos habían preparado una ruta en barco por el río Tuojiang, así que dejamos rápidamente el equipaje y nos fuimos hacia el punto de salida para coger el barco de las 18:00.

🚤 Primer contacto con Fenghuang

La verdad es que llegamos al barco un poco como pollo sin cabeza. Entre las prisas, no tener muy claro por dónde teníamos que ir y querer llegar a tiempo, el comienzo fue bastante estresante.

Pero fue subir al barco y cambiar completamente el ambiente.

De repente desaparecieron las prisas y todo se convirtió en calma, silencio y unas vistas preciosas. El paseo por el río Tuojiang duró apenas unos 15 minutos, ya que era un trayecto entre dos puntos diferentes del río, pero para nosotros fue una primera toma de contacto perfecta con Fenghuang.

Y es que visto desde el agua, el pueblo parece sacado de un cuento. Las casas tradicionales con palafitos junto al río, los puentes y las montañas al fondo hacen que sea difícil no quedarse mirando.

El barco nos dejó junto a la zona de la Pagoda Wanming.

🍶 Una curiosa ceremonia de vino de arroz

Después del paseo nos llevaron directamente a cenar a un restaurante de comida tradicional. No recuerdo el nombre, ya que estaba escrito en chino, pero lo dejaré marcado en el mapa del final del artículo, igual que el recorrido que hicimos en barco.

Durante la comida, cuando ya habíamos empezado a comer, llegó uno de esos momentos que no esperas encontrarte durante un viaje. De repente aparecieron varias personas para hacer una ceremonia tradicional de vino de arroz.

Y, por supuesto, me tocó ser la primera víctima.

La ceremonia consiste en que te van dando de beber vino de arroz directamente de un cuenco mientras ellos van cantando. Lo curioso es que el cuenco lo van rellenando continuamente con una especie de tetera, así que tú simplemente tienes que seguir bebiendo.

Yo, inocente de mí, pensaba que aquello tendría un final en algún momento. El problema es que no me había dado cuenta de que mientras yo bebía y ellas cantaban, había dos personas detrás rellenando la tetera. Así que aquello no se acababa nunca. 

Estuve aproximadamente un minuto entero bebiendo, que puede parecer poco, pero cuando estás ahí con todo el mundo mirando y el vino no deja de llegar, se hace bastante largo.

Después de mí le tocó a otra persona, que tuvo bastante más suerte, no duró ni diez segundos antes de terminar la ceremonia. Ahí entendí que quizá yo había sido un poco víctima del entusiasmo de los que estaban detrás rellenando la bebida. 

Fue una experiencia bastante curiosa y, sobre todo, un momento muy divertido que no esperábamos encontrarnos durante la comida. Estas son precisamente las pequeñas cosas que hacen que una visita a Fenghuang no se quede solamente en ver edificios bonitos y pasear junto al río.

🌃 Recorrido por Fenghuang: cuando el pueblo cambia por completo

Y ahora sí, llegó el momento de recorrer Fenghuang con calma y por nuestra cuenta.

Aquí fue cuando descubrimos una ciudad completamente diferente. Si durante el paseo en barco ya nos había parecido un lugar precioso, por la noche la iluminación transforma completamente Fenghuang. Las casas, los puentes y el río adquieren otro aspecto y prácticamente cada rincón parece preparado para hacer una fotografía.

Comenzamos cruzando el Rainbow Bridge, también conocido como Hongqiao Bridge, uno de los puentes más conocidos de Fenghuang. Además de servir para cruzar el río, en su interior encontrarás pequeños puestos y tiendas que hacen que atravesarlo sea parte de la propia visita.

Una vez cruzado el puente, giramos a la derecha en dirección a la zona de la East Gate, siguiendo el recorrido junto a la antigua muralla.

🏮 Paseando junto a la antigua muralla

A partir de aquí comenzamos a caminar con la antigua muralla a nuestra derecha, mientras que al otro lado encontramos numerosas tiendas y puestos de comida.

Fue precisamente en esta zona donde empezamos a encontrarnos con algunos de los puestos más curiosos de nuestra visita. Entre la comida callejera había escorpiones, gusanos y otros insectos preparados para comer. No llegamos a probarlos, pero encontrártelos allí, entre el resto de puestos, es de esas cosas que inevitablemente llaman la atención.

Hicimos también parte de este recorrido caminando sobre la propia muralla, algo que nos permitió disfrutar del paseo desde otra perspectiva.

Continuamos caminando hasta llegar a la North Gate Tower (Torre de la Puerta Norte). Pasando por debajo de la torre salimos de nuevo a la zona del río donde habíamos comenzado nuestro paseo en barco.

Y aquí nos encontramos con una de las mayores diferencias respecto a unas horas antes.

Si durante el día ya había bastante gente, por la noche la cantidad de personas era impresionante. El Wooden Bridge (Puente de Madera), los Stepping Stones y los alrededores estaban completamente llenos.

El Wooden Bridge es una antigua pasarela peatonal formada por tablones de madera apoyados sobre pilares de piedra que cruza el río Tuojiang. Se considera uno de los puentes históricos más antiguos de Fenghuang, con un origen tradicional que se remonta a la dinastía Tang, aunque la estructura fue reconstruida posteriormente.

A mí me llamó especialmente la atención porque es uno de esos lugares donde la propia forma de cruzar el río forma parte de la experiencia. De hecho, por la noche las pasarelas y las piedras para cruzar el río funcionaban prácticamente en un único sentido, haciendo que todo el mundo tuviera que seguir la misma dirección para evitar atascos o problemas al cruzarse.

🌊 Caminando junto al río Tuojiang

Seguimos caminando hasta llegar al Snow Bridge, otro de los puentes más bonitos de esta zona. Desde aquí pudimos ver una pequeña cascada y otra de las pasarelas de piedra que permiten cruzar el río. 

Una curiosidad de este puente es que tiene dos niveles, cuenta con un pequeño pabellón en la parte superior, desde donde puedes tener otra perspectiva del río. Terminamos de cruzar el puente y seguimos el camino por la otra orilla en dirección a la zona de la que veníamos.

El río Tuojiang estaba precioso, con las barcas navegando de un lado a otro y diferentes espectáculos y actuaciones sobre el agua. Creo que este es uno de esos momentos en los que merece la pena dejar de buscar monumentos y simplemente caminar, mirar y disfrutar del ambiente.

Seguimos hasta que ya no queda más remedio que internarse por sus calles, cosa que también mola. Continuamos nuestro paseo hasta llegar de nuevo a la Pagoda Wanming, que estaba completamente iluminada y rodeada de gente haciéndose fotos. La estampa era espectacular y, sinceramente, fue uno de los rincones que más me gustó de esa primera noche en Fenghuang.

Seguimos un poco más hasta llegar al Wind Bridge (Puente del Viento) y, desde allí, regresamos por la otra orilla del río hasta llegar finalmente al Rainbow Bridge.

Cruzamos de nuevo el puente y pusimos rumbo al hotel. Y así terminó nuestro primer contacto con Fenghuang.

🐦 Qué ver en Fenghuang durante el día

Para nuestro segundo día solo teníamos la mañana para seguir descubriendo qué ver en Fenghuang, así que después de levantarnos salimos del hotel y nos dirigimos hacia la Plaza del Fénix.

Entramos al casco antiguo atravesando una de las puertas de la antigua muralla, la West Gate Tower (Torre de la Puerta Oeste), y enseguida nos encontramos con una gran plaza en cuyo centro destaca una enorme representación de un ave fénix.

Fenghuang significa precisamente «fénix» en chino, y el nombre de la localidad está relacionado con la leyenda de dos aves fénix que, según cuenta la tradición, habrían visitado esta zona. De ahí que este animal mitológico se haya convertido en uno de los grandes símbolos de la ciudad.

Desde la plaza continuamos por Dongzheng Street, una de las calles del casco antiguo, mientras aprovechábamos para callejear sin demasiada prisa.

Durante el paseo también nos encontramos con artesanos de la etnia Tujia, conocida por su tradición textil y sus trabajos hechos a mano. En los pequeños puestos pudimos ver bolsos, pañuelos, abanicos, monederos y otros objetos decorados con bordados tradicionales.

Después de callejear un rato, continuamos caminando hasta volver a encontrarnos con el río Tuojiang.

🌉 Siguiendo el río Tuojiang hasta Wuqiao Bridge

Como todavía teníamos algo de tiempo antes de regresar al hotel, decidimos seguir recorriendo el río, esta vez en dirección contraria a la zona que habíamos visitado la noche anterior. Aprovechamos para hacer muchas fotos sin tanta gente.

Fuimos caminando por una zona bastante más tranquila y llegamos hasta el Moon Bridge, un bonito puente de piedra que cruza el río.

Y la verdad es que agradecimos mucho este cambio de ambiente. Era de día, había bastante menos gente y, además, esta zona parecía estar mucho más alejada del bullicio turístico del centro. Después de la cantidad de personas que habíamos encontrado la noche anterior en las zonas más populares de Fenghuang, poder caminar tranquilamente junto al río fue todo un lujo.

Creo que esta parte del paseo demuestra bastante bien que Fenghuang no es solo la zona más turística que aparece en las fotografías de Instagram. Si tienes tiempo, merece la pena alejarse un poco del centro y seguir el río para descubrir otras perspectivas del pueblo.

Después de visitar el Wuqiao Bridge, deshicimos nuestros pasos en dirección al hotel. Tocaba recoger las maletas y continuar nuestra ruta por China.

Una vez allí, nos llevaron nuevamente hasta la estación de autobuses en varios coches, igual que habíamos hecho a nuestra llegada a Fenghuang. Desde allí nos esperaba un autobús privado con destino a Furong.

Pero esa parte del viaje ya pertenece al siguiente destino.

🗺️ Mapa de puntos de Fenhuang

🏨 Dónde alojarse en Fenghuang

Durante nuestra estancia en Fenghuang nos alojamos en el Fengting International Hotel, y una de las principales ventajas del hotel fue, sin duda, su ubicación.

Estaba muy céntrico y a poca distancia a pie de la zona más turística de Fenghuang, algo que nos permitió salir del hotel y acercarnos caminando al casco histórico y a la zona del río sin necesidad de utilizar ningún transporte.

El hotel era bastante moderno y la habitación tenía algunos detalles curiosos. En lugar de la típica televisión, teníamos un proyector enorme que hacía las veces de pantalla, algo que me pareció bastante original. Además, las cortinas eran automáticas y se podían abrir y cerrar simplemente pulsando un botón.

El baño estaba integrado en la habitación, aunque la zona del lavabo quedaba abierta al dormitorio. La ducha y el WC estaban separados. También teníamos agua de cortesía, té, café soluble, zapatillas y albornoz.

Otro punto que me pareció bastante práctico es que había lavadora, aunque no disponía de secadora. Eso sí, la habitación no tenía nevera.

El desayuno estaba incluido, aunque comparándolo con otros hoteles del viaje, no estaba mal pero me pareció bastante más normalito.

🦟 Un pequeño detalle si duermes junto al río

Si por casualidad te decides por un alojamiento al lado del río, durante nuestra estancia me fijé en que había bastantes alojamientos construidos prácticamente a orillas del Tuojiang. Sobre el papel puede parecer una maravilla, despertarte o salir del hotel y tener el río justo delante.

Sin embargo, hay que tener en cuenta un pequeño inconveniente: los mosquitos.

Entre el agua del río, la humedad y, sobre todo, las luces que hay por la noche, vimos bastantes mosquitos por toda la zona y durante el viaje nos picaron bastante. Por eso, si eliges un alojamiento justo junto al río, yo llevaría repelente de mosquitos, especialmente si tienes pensado pasear por la zona por la noche.

🌃 ¿Merece la pena pasar un día en Fenghuang?

Sí. Sin ninguna duda.

Mucha gente visita Fenghuang dentro de una excursión organizada, llega por la tarde, recorre el casco antiguo cuando ya está iluminado y se marcha esa misma noche. De hecho, durante nuestra visita vimos bastantes grupos que seguían precisamente este plan.

Pero yo recomiendo hacer noche en Fenghuang.

La razón es sencilla: el pueblo cambia completamente entre el día y la noche.

Durante el día puedes recorrer sus calles con mucha más tranquilidad, ver la arquitectura tradicional, caminar junto al río y descubrir zonas menos concurridas. Cuando cae la noche, en cambio, llega el momento de disfrutar de toda la iluminación, los puentes y el ambiente del Tuojiang.

Nosotros tuvimos la oportunidad de verlo en ambos momentos y, aunque la noche es probablemente la imagen más espectacular de Fenghuang, creo que perderse el pueblo durante el día sería un error.

Además, dormir allí te permite hacer algo que las excursiones de unas horas no suelen permitir, recorrer Fenghuang sin prisas y disfrutar del ambiente cuando la mayoría de los grupos ya se han marchado.

En nuestro caso, aunque solo tuvimos una tarde-noche y una mañana, creo que fue mucho mejor que intentar verlo todo en unas pocas horas.

En definitiva, Fenghuang tiene mucho más que ver de lo que puede parecer en una visita rápida. Un lugar diferente, que merece la pena disfrutar tanto de día como de noche y, sobre todo, sin prisas.

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