Visitar la Gran Muralla China era una de las experiencias que más ilusión me hacía de este viaje. Después de haberla visto tantas veces en fotografías, poder caminar sobre ella y contemplar cómo serpentea entre las montañas fue uno de esos momentos que difícilmente se olvidan.
Sin embargo, antes de llegar allí descubrí que visitar la Gran Muralla China no es tan sencillo como parece. No existe una única zona que visitar, sino diferentes secciones, cada una con sus propias características, distancia desde Pekín y opciones para recorrerla.
En este artículo te cuento todo lo que necesitas saber para organizar la visita: qué secciones de la Gran Muralla puedes visitar, cuál elegir, cómo llegar, cuánto tiempo necesitas y las diferentes opciones para recorrerla. Además, te cuento mi experiencia visitando la sección de Mutianyu, incluyendo el recorrido que hice, el teleférico y el famoso descenso en tobogán.
🧭 Índice de la guía
➭ 🏯 ¿Qué es la Gran Muralla China y cuál es su historia?La Gran Muralla China es mucho más que una enorme construcción de piedra que atraviesa las montañas. En realidad, se trata de un conjunto de fortificaciones construidas y ampliadas durante diferentes épocas de la historia de China para proteger el territorio de las incursiones de pueblos procedentes del norte.
Aunque popularmente hablamos de «la Gran Muralla» como si fuera una única construcción, sus primeros tramos comenzaron a levantarse hace más de 2.000 años, durante diferentes dinastías. Sin embargo, gran parte de las secciones que podemos visitar actualmente corresponden a la dinastía Ming (1368-1644), que reforzó y amplió considerablemente las defensas.
La muralla no estaba formada únicamente por el muro que vemos hoy. A lo largo de su recorrido se construyeron torres de vigilancia, fortalezas, puertas y diferentes instalaciones militares, que permitían controlar el paso y comunicarse mediante señales de humo y fuego.
Su importancia fue mucho más allá de la defensa militar. Durante siglos también sirvió para controlar las rutas comerciales y los desplazamientos entre distintas regiones, convirtiéndose en uno de los grandes símbolos de la historia y la cultura china.
Hoy, muchos de sus tramos se encuentran en ruinas, mientras que otros han sido restaurados y pueden visitarse. Y precisamente aquí está una de las claves para preparar el viaje: no todas las secciones de la Gran Muralla son iguales.
Por eso, antes de decidir cómo visitarla, merece la pena conocer las principales zonas abiertas al turismo y qué ofrece cada una.

Una de las primeras cosas que descubrí al preparar la visita es que no existe una única Gran Muralla que puedas visitar desde Pekín. A lo largo de los siglos se construyeron diferentes tramos y, actualmente, algunos se encuentran restaurados y preparados para recibir visitantes, mientras que otros permanecen en un estado mucho más salvaje.
Por eso, elegir una sección u otra dependerá del tiempo que tengas, de si quieres hacer una ruta más exigente, de cuánto te importe encontrar turistas y, por supuesto, de la forma en la que quieras llegar.
Las secciones más conocidas y visitadas desde Pekín son Badaling, Mutianyu, Jinshanling, Simatai y Huanghuacheng.
Badaling es probablemente la sección más famosa y visitada de la Gran Muralla China, además de ser una de las más accesibles desde Pekín.
Se encuentra a unos 70 kilómetros de la ciudad y está perfectamente acondicionada para el turismo. Cuenta con teleférico y otras facilidades para quienes no quieran realizar todo el recorrido andando.
Precisamente por su facilidad de acceso, es también una de las zonas donde encontrarás muchos más turistas, especialmente durante los días festivos y temporada alta.
Esta fue la sección que nosotros visitamos y, después de la experiencia, me parece una de las mejores opciones para visitar la Gran Muralla desde Pekín.
Está situada aproximadamente a 70-80 kilómetros de la ciudad y, aunque también es una zona muy turística, suele estar bastante más tranquila que Badaling.
La muralla está muy bien restaurada y discurre entre montañas, por lo que las vistas durante el recorrido son espectaculares.
Además, ofrece diferentes posibilidades para subir y bajar, incluyendo teleférico, telesilla y el famoso tobogán, que fue precisamente el que utilizamos nosotros para bajar.
La zona permite además realizar recorridos de diferente dificultad. Puedes hacer un paseo relativamente sencillo por los tramos más accesibles o continuar hacia zonas con pendientes bastante pronunciadas, como me ocurrió a mí cuando decidí llegar hasta la torre 23.
Es perfecta si buscas un equilibrio entre paisaje, conservación, accesibilidad y posibilidad de hacer una ruta más exigente.

Si buscas una experiencia algo más aventurera y quieres alejarte de las zonas más turísticas, Jinshanling puede ser una opción muy interesante.
Está más alejada de Pekín que Badaling o Mutianyu y algunos de sus tramos están menos restaurados. Precisamente por eso conserva un aspecto más auténtico.
También es conocida por sus rutas de senderismo, algunas de las cuales conectan con otros tramos de la muralla. Ideal si quieres caminar durante varias horas, encontrar menos turistas y no te importa que algunos tramos sean más exigentes.
Simatai es otra de las secciones más interesantes para quienes buscan una experiencia diferente.
Se encuentra junto al pueblo de Gubei Water Town y destaca por conservar algunos tramos bastante originales y por su espectacular ubicación entre las montañas.
El terreno es más complicado que en otras zonas y hay partes especialmente empinadas, por lo que no es la opción que elegiría para una primera visita si buscas algo sencillo.
Una de sus particularidades es que también existe la posibilidad de visitar la muralla al atardecer o incluso por la noche en determinados momentos, algo que hace que la experiencia sea completamente diferente.
Si quieres una experiencia más especial y te interesa combinar la Gran Muralla con Gubei Water Town es la más interesante.
Y por último tenemos una sección bastante diferente a las anteriores: Huanghuacheng, conocida como la Gran Muralla junto al lago.
Como su propio nombre indica, parte de la muralla discurre junto al agua e incluso hay zonas en las que parece que la construcción se introduce en el propio lago.
Es una zona menos masificada y bastante más natural que las secciones más populares. Ideal si buscas paisajes diferentes y quieres combinar la muralla con naturaleza y agua.
Si es tu primera vez en China y quieres visitar la Gran Muralla desde Pekín, mi elección sería Mutianyu.
Badaling es probablemente la opción más sencilla, pero también la más turística. En cambio, Mutianyu ofrece una combinación que me parece mucho más interesante, una muralla perfectamente restaurada, paisajes espectaculares, diferentes opciones para recorrerla y la posibilidad de hacer un recorrido exigente si te apetece.
En mi caso, además, poder subir en teleférico y terminar bajando en tobogán hizo que la experiencia fuera todavía más divertida.
Eso sí, si buscas una experiencia más auténtica y te gusta hacer senderismo, entonces miraría especialmente Jinshanling o Simatai.
Y si quieres simplemente disfrutar de una visita cómoda sin complicarte demasiado, Badaling probablemente sea la mejor opción.
Mi consejo: no elijas la sección únicamente por ser la más famosa. Piensa primero en cuánto tiempo tienes, cuánto quieres caminar y si prefieres una zona cómoda y restaurada o una experiencia más salvaje.
La Gran Muralla se encuentra a las afueras de Pekín, por lo que para visitarla tendrás que reservar prácticamente un día completo. La forma de llegar dependerá de la sección que elijas y de si prefieres hacerlo por libre o contratar una excursión.
Es la opción que nosotros elegimos para visitar Mutianyu.
En nuestro caso, llevábamos la excursión contratada y el autobús nos recogió en Pekín para llevarnos directamente hasta la zona de la Gran Muralla. Para mí es una opción muy cómoda, especialmente si es tu primera vez en China, porque no tienes que preocuparte por los desplazamientos, las entradas ni por organizar cómo llegar hasta la zona.
Además, nuestra excursión incluía también la comida y, al terminar la visita, nos llevaron de vuelta a Pekín. La recomiendo especialmente si quieres despreocuparte de la logística y aprovechar el día sin estar pendiente de transportes.
Otra posibilidad es llegar por tu cuenta en Didi o contratando un transporte privado.
Es una opción interesante si quieres tener más libertad con los horarios y organizar la visita a tu ritmo. Eso sí, antes de elegir esta opción comprobaría bien dónde te deja el vehículo y cómo funciona el acceso a la sección que hayas elegido.
Para Mutianyu, además, existe un servicio de autobús lanzadera desde la zona de visitantes hasta la parte donde comienzan los diferentes sistemas de subida.
También puedes llegar en transporte público, aunque dependiendo de la sección elegida puede resultar bastante más complicado y requerir combinar tren, autobús u otros transportes.
Por eso, aunque es una opción posible para viajeros que quieran hacerlo completamente por libre, yo no la elegiría simplemente por ahorrar dinero. La distancia desde Pekín hace que un pequeño ahorro pueda traducirse en bastante más tiempo de desplazamiento.

Como te comentaba antes, Mutianyu fue la sección que nosotros elegimos para visitar la Gran Muralla China. En nuestro caso lo hicimos mediante una excursión organizada y, aunque el día fue bastante intenso, creo que fue una elección muy acertada.
Nuestro autobús nos dejó en la zona de visitantes. Allí encontrarás el centro de visitantes, donde hay un mapa enorme de la muralla que ayuda a hacerse una idea de lo que te espera durante la visita. También encontrarás tiendas, restaurantes y baños públicos antes de comenzar la ruta.
Una vez en la muralla ya no encontrarás baños y, como mucho, en alguna de las torres encontrarás a gente vendiendo agua y snacks. Mi consejo es que lleves contigo suficiente agua, algo de comer y todo lo que puedas necesitar durante el recorrido.
Desde la zona de visitantes tuvimos que coger un autobús lanzadera que nos llevó hasta la zona desde donde comienza realmente la visita. Una vez allí tienes diferentes opciones para subir y bajar de la muralla.
Puedes hacer parte del recorrido andando o utilizar los sistemas de transporte disponibles, algo especialmente interesante si quieres reservar fuerzas para caminar por la propia muralla.
En nuestro caso teníamos dos opciones para subir: el teleférico, que te deja en la torre 14, o el telesilla, que te lleva hasta la torre 6.
En nuestro caso decidimos subir en teleférico, que nos dejó directamente en la torre 14.
Llegamos aproximadamente a las 9:30 de la mañana y tuvimos bastante suerte porque todavía no había demasiada gente. Además, el cielo estaba algo nublado, algo que agradecimos muchísimo porque en la muralla prácticamente no hay zonas de sombra.
Nada más llegar arriba ya tienes unas vistas espectaculares de cómo la muralla va siguiendo las montañas.
Y aquí empezó nuestro verdadero recorrido.

Desde la torre 14 comenzamos a caminar por la muralla hasta llegar a la torre 23, que es la última a la que se puede acceder actualmente en este tramo.
Y aquí viene mi recomendación: no hace falta llegar hasta la torre 23 para disfrutar de Mutianyu.
El recorrido se va haciendo cada vez más exigente y, especialmente en la parte final, encontrarás subidas bastante pronunciadas. Llegar hasta la torre 20 ya requiere un buen esfuerzo y continuar hasta la 23 termina siendo bastante duro.
A mí, personalmente, me hacía mucha ilusión llegar hasta el final de la zona visitable, así que decidí continuar. Además, durante nuestra visita había una parte de la muralla en obras, por lo que tuvimos que salir momentáneamente por el exterior para volver a incorporarnos más adelante. Este tramo se hizo muy duro tanto para subir como para bajar por el tamaño enorme de los escalones.
Eso sí, una vez llegas a la zona más alta, el camino de regreso resulta bastante más llevadero, ya que gran parte del recorrido es de bajada, aunque encontrarás alguna pequeña subida.
Y llegó una de las partes que más ganas tenía de probar, el famoso tobogán de Mutianyu.
Para utilizarlo tuvimos que bajar hasta la torre 6 y allí nos encontramos con una cola bastante considerable. De hecho, esperamos más de una hora para poder bajar.
Puede parecer demasiado tiempo para un trayecto que dura apenas unos minutos, pero para mí mereció completamente la pena.
El descenso dura aproximadamente cinco minutos y vas controlando tú mismo la velocidad con una especie de palanca. Fue una de las experiencias más divertidas de todo el viaje y, después de toda la caminata, además fue una forma bastante original de terminar la visita.

En nuestro caso, la visita a Mutianyu nos llevó prácticamente toda la mañana y parte del mediodía. Quedamos a las 7:30 de la mañana en el hotel para coger el autobús de la excursión y llegamos a Mutianyu sobre las 8:45.
Después de subir en teleférico hasta la torre 14, llegamos sobre las 9:30, comenzamos el recorrido andando hasta la torre 23. Después volvimos hacia la torre 6 para bajar en el famoso tobogán, aunque aquí tuvimos que esperar más de una hora en la cola.
Finalmente, alrededor de las 14:00 bajamos de la muralla y todavía tuvimos que coger el autobús de vuelta hasta el centro de visitantes y después continuar hasta el restaurante donde teníamos incluida la comida. Llegamos a comer aproximadamente a las 14:45.
Por tanto, si quieres hacer un recorrido parecido al nuestro, yo reservaría unas 4-5 horas para la visita a Mutianyu, sin contar el tiempo de desplazamiento desde Pekín. En nuestro caso fueron unas cuatro horas y media desde que llegamos a la muralla hasta que salimos de la zona, aunque parte de ese tiempo se nos fue en la cola del tobogán.
Eso sí, no es necesario estar tantas horas. Si no tienes intención de llegar hasta las últimas torres o quieres hacer un recorrido más corto, puedes disfrutar perfectamente de la Gran Muralla en menos tiempo.
Mi recomendación es que no tengas prisa. La Gran Muralla no es un lugar para visitar corriendo, y merece mucho más la pena adaptar el recorrido a tu condición física y disfrutar de las vistas que intentar llegar hasta la última torre simplemente por completar el recorrido.
Visitar la Gran Muralla China era uno de los momentos que más esperaba de este viaje y, después de haber estado allí, puedo decir que superó mis expectativas.
Mutianyu me pareció una elección fantástica, especialmente por la posibilidad de combinar un recorrido bastante exigente con otras opciones como el teleférico y el tobogán. Es cierto que terminé con las piernas completamente reventadas después de llegar hasta la torre 23, pero precisamente ese esfuerzo hizo que la experiencia fuera todavía más especial.
No creo que sea necesario llegar hasta la última torre para disfrutar de la Gran Muralla. De hecho, si no estás acostumbrado a caminar o simplemente quieres tomártelo con más calma, puedes hacer un recorrido mucho más corto y seguir disfrutando de unas vistas espectaculares.
Para mí, caminar por la muralla entre las montañas, llegar hasta donde pude y terminar bajando en tobogán fue una de las mejores experiencias de todo el viaje a China.
Si estás preparando un viaje a Pekín, no tengo ninguna duda, reserva al menos un día para visitar la Gran Muralla China. Si estás preparando una ruta por la capital china, puedes consultar también mi guía sobre qué ver en Pekín en 6 días, donde te cuento nuestro itinerario completo por la ciudad.
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